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¿Señal de una revolución conservadora?

OPINIÓN

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En lo que se considera como un duro golpe al aparato político tradicional republicano, el cristiano fundamentalista Roy Moore ganó el martes la candidatura para una elección especial en diciembre por el escaño que dejó el ahora procurador general Jeff Sessions. Moore es también en cierto grado una derrota política para el presidente Donald Trump, que hizo campaña política por el remplazo temporal, Luther Strange. Pero el triunfo es para conservadores religiosos, evangélicos principalmente, y su presunto vocero, el derechista Steve Bannon, que en su portal de noticias Breitbart describió la victoria de Moore como un triunfo para la revolución conservadora anti-establecimiento. Moore es famoso por posiciones muy conservadoras, incluso en favor de declarar ilegal la homosexualidad y afirmar el carácter cristiano de Estados Unidos; como Trump, ha sugerido que el ex presidente Barack Obama no nació en Estados Unidos, y que partes de Indiana e Illinois están bajo la "ley islámica de la Sharia". Moore fue suspendido dos veces de la Corte Suprema de Alabama: una por desafiar una orden judicial para quitar una estatua de los 10 mandamientos cristianos del edificio judicial local, y otra por instruir a los jueces a negarse a otorgar licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo, en desafío a la Corte Suprema de Estados Unidos. La victoria de Moore fue presentada por Bannon -que dejó la Casa Blanca hace un mes-, como parte de una “revolución” encabezada por populistas que “no tienen que recaudar dinero de las élites, de los amigos capitalistas, de los ‘gatos gordos’ en Washington DC, Nueva York y Silicon Valley”. Según la portada de Breitbart, el triunfo de Moore había sido una “barrida en Bama”, y precisaba que el establecimiento republicano había sido “puesto de rodillas”. Es en parte reflejo de la “guerra civil” en el seno del partido republicano y del más amplio debate político estadounidense. Pero es, sobre todo, una indicación de las creencias que se incorporan a la lucha política en EU. No es que sean nuevas. Han estado presentes por largo tiempo, pero rara vez se habían manifestado políticamente con la fuerza que ahora parecen asumir. EU, pese a su imagen de progresismo y sociedad avanzada, alberga algunos de los sectores sociales más conservadores del mundo, comparables en su fanatismo “cristiano” a los ultraconservadores musulmanes o de cualquier otra religión. Para esos grupos, su país debe proclamarse como nación cristiana, la definición se refiere principalmente a personas de evangélicas, en especial, y algunos grupos protestantes, en general. La inmigración y la modernidad que sacudieron a EU en el siglo XX obligó a ampliar el concepto para aceptar más o menos a grupos como católicos -que son el mayor grupo denominacional del país-, mormones o testigos de Jehová. Pese a sus números, sólo ha habido un presidente católico de Estados Unidos, John F. Kennedy, en 1960. Y pese a la reverencia con que se le recuerda, no ha habido más...   Columna anterior: EU y Corea del Norte, una crisis en desarrollo