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Los fideicomisos torcidos de AMLO

OPINIÓN

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Vieja fórmula para financiar sus actividades políticas recicla Andrés Manuel López Obrador, pero ahora lucrando con la tragedia del sismo de 7.1 grados Richter que dejó más de 330 muertos.   Negado a que su partido-patrimonio deje de recibir, a través del INE, recursos públicos para 2018, como lo han planteado (engañosamente) el PRI y el llamado Frente Ciudadano (PAN-PRD-MC), el candidato presidencial de oficio busca arañar hasta el último centavo del presupuesto para, dice, repartir a los damnificados 103 millones de los 207 millones de pesos que ya considera como suyos.   Según él, ese dinero lo repartirán sus adláteres de probada reputación, como Elena Poniatowska, acusada de plagio por el fallecido escritor y periodista Luis González de Alba; y Paco Ignacio Taibo II, quien en 2014 organizó la toma del IPN.   ¿Y cómo pretende hacerlo? Como en 2004 financió a su “gobierno legítimo”: abriendo una cuenta en un banco para recaudar fondos, bajo la figura de un fideicomiso.   Es decir, pretende canalizar esos 103 millones de pesos, que pagamos con nuestros impuestos, a una caja inescrutable, de la que no debe rendir cuentas sobre su manejo financiero. Y, de paso, se abre a recibir dinero de origen desconocido.   Eso mismo hizo con la cuenta de la asociación “Honestidad Valiente”, de la cual no ha transparentado a la fecha el monto total de los recursos que recibió vía “donaciones”, y sólo de palabra AMLO dijo que de ahí cobró un sueldo autoasignado de 50 mil pesos al mes, desde 2004 hasta 2012.   La cuenta bancaria 0544555080 de Banorte, dijo en 2012, recibió donativos por 5.8 millones de pesos; dinero cuyo origen nunca explicó, pues tampoco se quiso dar a conocer la lista de supuestos donantes. Sin contar con 11 millones de pesos que cobró de diezmo a diputados y senadores del PRD. Sólo reconoció eso de palabra y nunca lo acreditó con pruebas.   Y ahora, AMLO, pretende aplicar la misma maña, en esta ocasión a través de la cuenta 133-121765, de Banco Afirme.   Y en una de esas hasta dinero lícito llega a recaudar.   ***     “Primero la lana y luego el candidato”, es la máxima de los 12 gobernadores del PAN, seis de los cuales, al haber sido senadores en la actual Legislatura, mandaron a sus suplentes a ponerse a las órdenes del líder rebelde panista, Ernesto Cordero. El motivo: Cordero tiene derecho de picaporte con la Secretaría de Hacienda para la negociación del presupuesto 2018.   Esos gobernadores no están, todavía, ni con Margarita Zavala ni con Rafael Moreno Valle, los rivales más fuertes del chico maravilla Ricardo Anaya en la búsqueda de la candidatura albiazul. Están de lado del dinero.   Y en estos momentos, el senador Cordero es como su rey Midas.   EN EL VISOR: Es una incógnita para los senadores del PAN la razón que llevó al sinaloense Francisco Salvador López Brito a adherirse al grupo de los rebeldes, encabezados por Ernesto Cordero. Es, dicen, tan desconocido hasta en su propia bancada, que nadie sabe por qué se convirtió en rebelde.   Columna anterior: Despertó el México profundo..., ahora sí