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La crisis en Morelos

OPINIÓN

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El grito se repetía: “¡Que repartan! ¡Que repartan!”, seguido del tristemente célebre “¡Ehhh, puto”! de los estadios. “¡Ratas! ¡Ratas!”, comenzaron a vociferar después. Eran habitantes de Zacatepec, Morelos, que furiosos dirigían sus consignas al gobernador Graco Ramírez, quien el domingo visitaba ese municipio en compañía del Secretario de Gobernación Miguel Angel Osorio Chong. Ellos, como otros habitantes, explotaban ante la información rápidamente esparcida sobre el presunto bloqueo y acaparamiento de ayuda humanitaria proveniente de varios estados hacia Morelos, la segunda entidad con más muertos por el terremoto del 19 de septiembre. De los 6 estados donde afectó el sismo (Ciudad de México, Morelos, Puebla, Edomex, Guerrero y Oaxaca) solo a Graco Ramírez le estalló una crisis que por varias horas eclipsó otras noticias relativas al fenómeno. ¿Qué hizo distinto Tony Gali en Puebla para que las cosas no se salieran de control? ¿Por qué a Alejandro Murat, a pesar de tener en casa a la belicosa CNTE, no se le armaron protestas? ¿Cuál fue la diferencia con Alfredo del Mazo o Miguel Angel Mancera? Tal vez que ellos, a diferencia de Graco, no tienen enemigos tan poderosos e influyentes capaces de movilizarse entre la opinión pública aprovechando los errores del gobierno. Desde el jueves de la semana pasada, fueron múltiples las denuncias de operadores de tráileres e integrantes de convoyes civiles quienes acusaron que la policía del mando único les detuvo o desvió para hacerse de los víveres. La mayoría de las denuncias fueron videograbadas y viralizadas. Debido a esto, la etiqueta #RobocomoGraco fue rápidamente ubicada en los primeros lugares de los trending topic, incluso por arriba del #FuerzaMéxico, lo que se explica por la cantidad de bots que fueron activados para tal fin. Uno de los videos más replicados fue el del obispo de Cuernavaca, Ramón Castro y Castro, quien  en menos de un minuto acusaba a la administración de Ramírez de desviar ayuda enviada por distintas diócesis para concentrarlas en las bodegas del DIF. La furia de la población se incrementó por las escasas explicaciones brindadas por la autoridad. Jóvenes molestos y temerosos de que los víveres no llegaran a su destino, asaltaron camiones. Aunque hizo varias comparecencias públicas, Graco Ramírez delegó en Alberto Capella la vocería. Pese a que el Comisionado Estatal de Seguridad intentó explicar que la intención era concentrar la ayuda para un mejor reparto, el mensaje llegó distorsionado. Muchos manos señalaron hacia Elena Cepeda, esposa de Gracio, y su afán de protagonismo, como detonante del episodio. En una entrevista, más que explicar, acusó. No se puede entender este lamentable capítulo de la emergencia sin la participación de entes confrontadas en Morelos. Habrá que dejar que el tiempo pase y las cosas se serenen, para dilucidar quién realmente se aprovechó de los más afectados.   Columna anterior: 150 horas en la 'zona cero'