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Grietas, un grito desde Tláhuac

OPINIÓN

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Después del temblor en Tláhuac hay grietas y hundimientos, falta de agua y de seguridad, con un delegado ausente y un Jefe de Gobierno a quien promocionan en medio de la emergencia. A la calle Salmón de la colonia Del Mar, después de ocho días de que se suspendiera el servicio de agua a consecuencia del temblor llega la primer pipa. Personas con su chaleco rosa donde se lee Capital Social atienden a la gente que corre para hacer fila con sus botes y cubetas. “Son del Gobierno de la Ciudad, de su amigo Miguel Ángel Mancera”, repiten los sujetos del chaleco rosa, ante la gente que espera su turno. Las señoras están preocupadas de que les alcance el agua, comentan que salen a buscarla por todos lados, pues han enviado pipas a las calles de Piraña y Sardina, pero los vecinos los corren porque no quieren compartirla, al escuchar eso uno de los tipos con chaleco rosa responde: “por eso este apoyo no es político, lo manda el Gobierno de la Ciudad para ustedes”. Una pareja viene desde la Nopalera con el triciclo que usan para la venta de elotes y carga ahí los tambos con agua, hasta que encontraron una pipa. En la calle de Pingüino vive Leticia Verdusco con su madre desde hace 40 años, abre las puertas de su casa, que debe ser desalojada como otras 300, reclama la ausencia de la autoridad que lo dejó solos. En la cuadra todos traen colgando un silbato como si fuera su escudo, pues les sirve para alertar a los demás ante algún riesgo. “Cuando fue lo de El Ojos esto estaba lleno de patrullas, ahora no ha venido nadie, nos dejaron solos, hay mucha inseguridad, mucho ratero. El sábado en Sirena y Aleta picaron a un vecino”, al parecer hubo un pleito mientras se repartía apoyo para los damnificados. Esta delegación es una zona de desastre para miles de familias, no hay agua, cerraron estaciones del Metro, se hizo una oquedad en plena avenida Tláhuac que obliga a bloquear todos los carriles con dirección al sur, una falla geológica reventó calles y casas que ahora deberán ser demolidas. Una gran grieta está en la calle de Camarón ahí personal del Sistema de Aguas revisa el colector, porque es un extremo de la falla geológica, el origen lo ubican en Gitana, pero aseguran que es necesaria la presencia de expertos en mecánica de suelo, para darle certeza a la gente si puede o no vivir en su propiedad. Hay casas donde los muros se vinieron para adelante, otras que se partieron, o simplemente se hundieron; algunas tienen señalamientos con spray rojo de “Muy alto riesgo”, o viviendas delimitadas con una cinta amarilla que dicen “Precaución”. Las calles de Pingüino, Sirena, Piraña, Aleta tienen grietas y hundimientos por la falla que se volvió a abrir después del temblor, el pavimento esta roto y las cintas de precaución no son muy efectivas. Ven con tristeza sus casas, juntan sus cosas en maletas y bolsas, para irse a vivir a otro lado, con familiares que ofrecen un techo seguro. No es el momento de promoción política, ni de desaparecer.   Columna anterior: Pongan sus barbas a remojar