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Grillos miserables

OPINIÓN

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Aún había personas vivas sepultadas bajo escombros y cadáveres por ser rescatados. La indignación y exigencia para ‘donar’ sus prerrogativas en favor de los damnificados puso contra las cuerdas a los partidos políticos. Los tomó desprevenidos y reaccionaron con desesperación, que es mala consejera. Entonces, la rebatinga por sacarle provecho al momento desnudó su mezquindad. Cuando el INE y los partidos exploraban soluciones, Enrique Ochoa, presidente del PRI, les madrugó. Anunció públicamente que su partido renunciaba a la cuarta parte de sus prerrogativas de 2017, unos 280 millones de pesos. Es decir, renunció de inmediato a recibir ese dinero para que el INE los devuelva a la Secretaría de Hacienda. Pero debe formalizaro, no solo anunciarlo, y eso no ha ocurrido. Para no quedarse atrás, Alejandra Barrales, del PRD, Dante Delgado, de Movimiento Ciudadano, y Ricardo Anaya, del PAN y jefe del Frente Ciudadano por México, anunciaron a bote pronto sus propuestas: 1.- Eliminar el financiamiento público a los partidos políticos a partir de 2018. Lo que no dijeron es que eso, de momento, no es posible. La Constitución prohibe cambiar la Ley Electoral una vez iniciado el proceso electoral, lo que ocurrió el pasado 8 de septiembre. 2.- Reducir los gastos de campaña y destinarlo a los damnificados. Omitieron que la ley ordena que ese dinero se use en gastos de campaña. Destinarlo a otra cosa sería un delito. 3.- Lo que no dijeron Anaya, Barrales y Delgado es que, de modificarse la Ley Electoral, todas esas propuestas se aplicarían hasta las elecciones federales de 2021 y el dinero se necesita ya. Ricardo Anaya fue el primero en condenar enfáticamente que se le quiera sacar raja política a la tragedia, pero se mordió le lengua. Propuso, además, eliminar los seguros de gastos médicos de los altos funcionarios, suspender viáticos, celulares, choferes y viajes en aviones privados. No son ideas nuevas, pero ¿revivirlas ahora no es un intento de sacarles raja política? Anaya solo habló de los “altos funcionarios”, cosa que está muy bien. Pero se quedó corto. ¿No sería aún mejor aplicar esos recortes también a Diputados, Senadores, Ministros y Magistrados del Poder Judicial, Gobernadores y sus funcionarios? ¿Qué opinarán los Senadores, Diputados, Gobernadores y funcionarios panistas de la propuesta de su líder? ¿Lo apoyarían? En Morena, reaccionaron tarde y mal. López Obrador dijo que está dispuesto a ‘donar’ la mitad de su financiamiento para 2018. Pero, siempre pone peros, no quiere devolverlo a Hacienda, porque no confía en el gobierno. Prefiere crear un fideicomiso manejado por ciudadanos honestos -sin decir quiénes- que garantice que el dinero llegará a los damnificados. Constituir el fideicomiso, establecer sus reglas, designar a los ciudadanos intachables para manejarlo tardaría. López Obrador no confía en Hacienda para donar su dinero, pero sí confía en ella para recibirlo. Conclusión: quedarse solo en esas propuestas es un disimulo. Farsantes.   Columna anterior: Fake news