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Una semana en el país del horror

OPINIÓN

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En México, la mayoría de los 261 días transcurridos del 2017 han quedado marcados por una historia de brutalidad. Para muestra, la semana de horror que acabamos de vivir. De la cascada de noticias violentas que a diario consumimos, resalto 3 hechos de los que no se ha dejado de comentar. Porque tristemente, se seguirán repitiendo. Hace 7 días, Carlos Muñoz Portal, de 37 años, salió a buscar locaciones para que se grabara la serie ‘Narcos’ en el Estado de México. Horas después fue encontrado muerto dentro de su auto, baleado, en medio de una nopalera del municipio de Temascalapa, cerca de los límites con Hidalgo. Artistas y colegas han lamentado su muerte. El crimen ocurre en medio del cambio de administración estatal y la Fiscalía cuenta por ahora con pocos elementos para aclararlo. Del crimen de Mara Fernanda Castillo se hablará por mucho tiempo. Su desaparición llenó mucho espacio en los medios, gracias a que su familia utilizó las redes sociales para pedir ayuda desde el momento en que no se supo nada de ella, la madrugada del 8 de septiembre. Una semana después y tras gran incertidumbre, su cuerpo fue encontrado envuelto en una sábana, tirado a 15 minutos de la capital de Puebla. Había sido violada y estrangulada. La detención del conductor del Cabify que la llevaría a su casa como probable responsable, no ha menguado la indignación. El crimen ha abierto la discusiones sobre los feminicidios pero sobre todo, refuerza el ambiente de miedo para todas las mujeres, que cada vez encuentran menos seguridad a la hora de transportarse. Nadie volverá a sentirse seguro en un servicio privado de taxi. Tres jóvenes con el tiro de gracia aparecen en una fotografía que Bernardino Hernández captó en Coyuca de Benítez, Guerrero. Las notas periodísticas no revelan su identidad. Solo cuentan que fueron encontrados así, junto a un adulto. Uno de ellos vestía la camiseta de la selección. Macabra escena donde su cuerpo recargado en una pared mezcla el verde, blanco de la playera con el rojo de la sangre. Quién sabe si eran ladrones, narcomenudistas o drogadictos. Qué más da. La fotografía que retrata su muerte es el reflejo de lo que vivimos. El país donde lo mismo se mata a chicas que salen a divertirse, a talentosos reconocidos o adolescentes de la sierra guerrerense. El país que les falló. Es una desgracia de la cual parece que nada ni nadie puede rescatarnos. Más allá de las huecas declaraciones de condena, pienso si quienes gobiernan en Puebla, Edomex o Guerrero dimensionan la enorme deuda que tienen con sus ciudadanos y el fracaso monumental que sus estrategias reflejan cuando no pueden garantizar el futuro de los jóvenes. Tres historias del país del horror y todavía nos queda una tercera parte del año. Se vislumbran igual de sombríos. CONTRASEÑA: ¿Seguirá esta semana el fuego abierto entre coordinadores del PRI en el congreso y senado?   Columna anterior: Qué poco les importamos