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Isla Pasión: ser o no ser turística, esa es la cuestión

OPINIÓN

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Las islas son referentes del amor, aventura o misterio. México tiene más de tres mil ínsulas y de éstas solo 144 están habitadas. Las más populares con vocación turística las encontramos en Quintana Roo; Holbox, Isla Mujeres y Cozumel -que es la tercera en tamaño, después de Isla Tiburón y la Isla Ángel de la Guarda- donde localizamos un pequeño reducto para enamorados, llamado Isla Pasión. Este islote del caribe mexicano tiene apenas un kilómetro de extensión. Su entrada al negocio turístico fue por un tour que llamaron “Robinson Crusoe” que mantenía similitudes con el relato del náufrago de Daniel Defoe sólo por estar inhabitado. Ante el precario éxito y los fenómenos meteorológicos que arrasaron lo poco que tenía, deciden venderla y es ahí donde entra Hugo César Camou y su familia, actuales propietarios. La primera reflexión de los Camou fue si utilizaban la isleta para descanso familiar o si compartían la belleza del lugar con turistas. Tomaron la segunda opción, pero con mucho tiento. Su visión está encaminada a destinos turísticos sustentables, no a masificación de viajeros. Por ello, estuvieron de acuerdo en llegar al target de gran turismo y la empresa de arquitectos Sordo Madaleno les realizó un proyecto de ensueño. Todo estaba fenomenal salvo un detalle; el turismo de bodas y de cruceros –giro en el que se habían metido un lustro atrás- debían cancelarlo, son segmentos opuestos con el visitante de gran lujo. Los deseos no conciliaban con los números. Actualmente llegan 140 mil cruceristas al año y realizan una boda por semana en promedio. Sería tirar todo por la borda. La solución llegó una noche estrellada en Isla Pasión, de esas en que los poetas reciben a las musas por millares. Para salvaguardar la capacidad de carga turística –prohíben más de 1500 personas por día- y conservar el área natural protegida, empezarán a construir este año un hotel de categoría exclusiva, pero no sólo adultos, eso permitirá continuar con las actividades del club de playa, además de incrementar hasta tres veces más el giro de bodas que tanto éxito les ha dado. Hugo C. Camou sabe que su isla es objeto del deseo para enamorados y buscadores de lugares paradisiacos, por eso implementó mejor conectividad y se hizo de siete barcos -3 catamaranes y 4 lanchas rápidas- con los que tendrá mayor comunicación entre su destino y Cozumel, además implementó una hidropista con la que estarán en su propiedad en tan solo quince minutos, mediante taxi aéreo, los visitantes de Cancún y Riviera Maya. Actualmente la preocupación en Isla Pasión es conservar el entorno. De entrada, los caminos que llevan al muelle, llevarán concreto especial que no interrumpe los flujos hídricos, la energía eléctrica la están sustituyendo por plantas solares, todo el lugar llevará el mensaje de cuidado a los recursos naturales y protección al ecosistema. ¿Alguien más?   Columna anterior: Aprovechando, ¿qué tal si diseñan un Juchitán turístico?