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Condena al feminicidio

OPINIÓN

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Este fin de semana dos mujeres mexicanas se subieron a un taxi y desaparecieron.

Mara Fernanda Castilla Miranda, de 19 años, llamó a Cabify para ir a su casa en Puebla y su cuerpo fue encontrado violado y estrangulado en Tlaxcala: la mató el chofer. Ayer seguía extraviada una niña de quince años, María Fernanda Irina López Ávila, vista por última vez cuando subió a un taxi a la una de la tarde del 7 de septiembre en la colonia Las Águilas de la Ciudad de México.

En Puebla han ocurrido cerca de 90 feminicidios en nueve meses. El año pasado fueron asesinadas 260 mujeres en el Estado de México. En Chihuahua este año alrededor de 70 niñas, jóvenes y ancianas aparecieron violadas, torturadas y tiradas como basura en un paraje lejano, en una barranca, en su casa. 

¿Qué ha pasado ante nuestras puertas o detrás de ellas que este país es un territorio salvaje donde una persona puede disponer de una mujer, golpearla, violarla y matarla como si fuera un animal atacado por otro animal?

Detrás de esta violencia demencial se esconde algo más profundo que no estamos advirtiendo.

“El respeto a la sociedad y sus miembros hace posible la convivencia. El problema de la política es lograr que esta convivencia sea lo más justa y feliz. Se procura impedir las violaciones contra esos respetos y si las violaciones ya han acontecido, se les castiga para que no se repitan. Sin la  confianza en los respetos, la sociedad sería imposible”.

En 1944 Alfonso Reyes escribió la Cartilla Moral y doce lecciones –la cita corresponde a la lección V– que preparó al iniciar la campaña alfabética. Estaban destinadas a los adultos, pero sus frases era tan simples y claras que eran accesibles a los niños:

“Algunos han pensado que el bien se conoce solo a través de la razón y que, en consecuencia, no se puede ser bueno si al mismo tiempo no se es sabio. Según ellos, el malo lo es por ignorancia. Necesita educación”.

Indignada por la muerte de Mara Fernanda, Rebeca se preguntaba cómo hemos educado a generaciones de mujeres en una complacencia absurda respecto a los hombres y generaciones de hombres que parecen almacenar un odio atroz a la mujer por ignorancia y machismo o por otras razones vinculadas a la marginalidad y la pobreza, la falta de oportunidades y una educación cabal.  

¿La política ha servido para conocer el bien a través de la razón?

Mara Fernanda y casi 500 mujeres asesinadas solo en tres estados confirman que en México los crímenes no se castigan para que no vuelvan a ocurrir.

¿Es esta la convivencia justa y feliz de la que hablaba Alfonso Reyes?

¿Alguna consideración del Presidente de la República sobre los feminicidios que, como advertía Rebeca, son claramente aleatorios?

¿Alguna acción efectiva por parte de los diputados y senadores y las instituciones de este país?   Columna anterior: El fiscal carnal vive