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La desconfianza del Congreso...

OPINIÓN

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Puede ser todo un espejismo, o tal vez una situación con poco futuro, pero todas las señales son de que el sistema político estadounidense lentamente rodea y limita al presidente Donald Trump. Son por lo pronto simplemente señales y no necesariamente un plan establecido, sino lo que bien se podría definir como "reacciones sistémicas" a un cuerpo extraño. Por un lado, la deferencia de Trump hacia Rusia encontró la desconfianza y el rechazo del resto del cuerpo político estadounidense. Después de todo Rusia en cualquier forma -sea como imperio zarista, como república socialista o como la nación que es ahora- ha sido vista con desconfianza en Estados Unidos. La única legislación importante que Trump ha firmado hasta ahora es una de sanciones a Rusia, y señaló públicamente que no hubiera querido hacerlo. Pero el Congreso, donde el partido republicano tiene mayoría, no le dejó alternativas y de hecho se aseguró que no pudiera hacer mucho por darles la vuelta.
Peor aún, en lo que se ve como una forma de limitar lo que el mandatario puede hacer en su ausencia, en especifico nombramientos controversiales, el Senado salió sin salir a sus habituales vacaciones de verano, que cubren al menos dos semanas del mes de agosto y duran hasta el fin de semana del día del trabajo, el primer lunes de septiembre.
Un grupo de senadores se reunirá periódicamente en la cámara alta, en "sesiones pro-forma" que sin embargo cuentan como días laborales y por tanto evitarían la noción de que el Poder Legislativo está fuera de posibilidades de consulta. Que la idea haya sido de la minoría demócrata, no quita por ejemplo que fue la forma en que los republicanos evitaron el año pasado que el aunque presidente Barack Obama nombrase a un Juez para la Suprema Corte de Justicia ni que este año la propuesta haya sido compartida por legisladores de ambos partidos. En alguna medida, la participación de republicanos es por desconfianza respecto a que Trump no vaya a tratar de despedir al ex senador Jeff Sessions, actual Procurador General, o al Fiscal Especial Robert Mueller, que investiga justamente las posibles conexiones ilegales de la intervención rusa en las elecciones presidenciales y su presumida vinculación con miembros de la campaña Trump. El mandatario se ha quejado de que el Congreso busca limitar sus poderes, un punto que no está fuera de lugar en un país donde hay un forcejeo histórico entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo. Lo chocante es que en el caso actual, la mayoría legislativa que trata de limitar los poderes del presidente, sobre todo en temas de seguridad nacional y relaciones internacionales, sea del partido que llevó al poder al mandatario en cuestión. Que los temas donde el Congreso pretende influir sean tan importantes y delicados como seguridad nacional y relaciones internacionales, señala donde se encuentran las preocupaciones de los legisladores respecto a la Casa Blanca.  
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