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Demetrio Sodi de la Tijera: Regreso al pasado

OPINIÓN

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Desgraciadamente hay mucha gente que piensa que todo tiempo pasado fue mejor. Esta afirmación no puede ser para nuestro país, aquellos que ya contamos con muchos años de vida podemos comparar el México de hace 50 años con el de ahora y no hay punto de comparación. Hoy somos una de las 12 economías más grandes del mundo, a pesar de los grandes rezagos y desigualdades somos un país moderno, mucho más democrático e institucional que hace solo 30 años, con una sociedad más consiente, critica y activa. Por eso si bien hay que estar inconformes con la situación actual no nos dejemos confundir con las propuestas de aquellos que quieren volver al pasado. En cualquier prospectiva, México está llamado a ser para el 2030 (solo 13 años más) una de las 8 economías más importantes del mundo. Esto no se va a dar si seguimos pensando en el pasado ya que el futuro depende de las decisiones y programas que llevemos a cabo en 10 años. Si le apostamos al pasado lo más seguro es que ahí nos quedemos. Creer que el sector energético sigue siendo la palanca de desarrollo nacional es simplemente no entender el nuevo entorno mundial e ignorar el papel estratégico que puede jugar nuestro país en la economía global. Estamos en el centro del comercio mundial entre los 2 grandes océanos y las principales economías del mundo. Solo México puede competir con Los Ángeles como el gran puerto de entrada a EUA desde Asia y es el paso más corto entre Europa y Asia. Para lograrlo tenemos que dejar de pensar en el pasado y tener el valor de arriesgarnos a jugar el papel económico y comercial que tenemos enfrente. Tenemos que apoyar en serio la apertura a la inversión y comercio privado y simultáneamente crear un estado fuerte, con recursos suficientes, para crear la infraestructura y el estado social que se requieren para acabar con la pobreza y garantizar a todos los mexicanos el derecho al trabajo, a un salario suficiente, a la educación, la seguridad social y la salud, la alimentación, la vivienda, los servicios públicos, el deporte y el esparcimiento. No necesitamos seguir ofreciendo un México que ha castigado la calidad de vida de su gente para atraer inversión y competir con el resto del mundo. Nuestra posición estratégica con el mercado más grande del mundo nos permite competir y atraer inversión sin necesidad de sacrificar los ingresos de la gente, podemos competir sin necesidad de sacrificar la calidad de vida de la mayoría de la población. Nuestra palanca de desarrollo en la actualidad no es el petróleo o el sector energético como lo proponen Cárdenas y López Obrador, nuestra palanca tiene que ser el comercio y la producción. Apostarle en 1938 al petróleo era apostarle al futuro, seguir apostando a esos sectores como palancas de desarrollo en el 2018 (80 años después) es apostarle al pasado. Hay que perderle el miedo al futuro y dejar de pensar en que el pasado fue mejor. Todos los futurólogos ven un gran futuro para México que contrasta con el gran pesimismo que tiene la gran mayoría de los mexicanos.