La marca #CDMX

OPINIÓN

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La #CDMX, así tal cual, como hashtag, representa una garantía para el deporte mundial. Algo de lo bueno que pudo realizar el departamento de marketing de Miguel Ángel Mancera fue delinear un naming sólido para utilizar en todas las plataformas digitales. Cuatro siglas soportan un enorme significante con enorme fuerza de venta.
El mejor argumento vendedor es la buena reputación. Basta dar un repaso a los magnos eventos que ha albergado como sede para recordar la grandeza y la capacidad de organización de los mexicanos: los Juegos Olímpicos de 1968, de los Mundiales de futbol absolutos en 1970 y 86, de la Sub 17 en 2011, y del experimental femenino en 1971. Sostienen a la imagen de la Marca País los intangibles en materia de turismo, cultura y vida social. Culturalmente, las grandes ciudades del mundo centralizan políticamente estos valores de sus respectivos países. Este tesoro es sumamente valioso para los gobernantes. La historia indica que la #CDMX dota a México de un marco de reputación sólido como ciudad organizadora.
Ingresó en el rincón de lo memorable el gran trabajo de marketing hecho por las autoridades del gobierno de la Ciudad de México para dotar de una estructura mercadológica al magno evento de los Juegos de 1968, desde su ejemplar identidad gráfica. Era un asunto delicado realizar el máximo evento deportivo en una época de grandes problemas político-sociales. No era fácil construir y operar en terreno fangoso. Otro problema era la altitud de 2 mil 400 metros, siempre un tema de queja para los practicantes de cualquier disciplina.
Aparte de tener las instalaciones listas bajo la construcción y supervisión de talentos como el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, presidente del Comité Organizador, desde cinco años antes, se fincó una maravilla de diseño urbano, así como un diseño gráfico —creado por el estadounidense Lance Wyman, inspirado en la cultura prehispánica—que incluyó señalizaciones, en toda una compleja obra de arquitectura de marca deportiva considerada como una de las más importantes de la historia. Los insights eran claros: Una actividad noble y generosa como el deporte, apoyada en los valores olímpicos, debía servir para unificar, fomentar la armonía y estrechar los lazos entre los países participantes. Lo lograron. Aún quedan en algunas partes de la avenida periférico restos de aquellos mensajes en palomas de piedra que adornan algunos jardines de camellones con los nombres de países competidores. También, en el renglón fashion, en la actualidad aún se ven prendas con la peculiar tipografía cebra como homenaje retro. Sobre la importancia de hacer un mundial de tres sedes es otro tema. Lo seguro es que la #CDMX está graduada para albergar macroeventos y es una nueva bella oportunidad para el ambush marketing y disfrutar cada momento.   Columna anterior: El efecto spam