Manlio ya no es el mismo

OPINIÓN

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Lo que no quiere reconocer el “ex Jefe de Jefes” es un hecho irrefutable: que su tiempo político concluyó después de la estrepitosa derrota que sufrió el PRI en las elecciones del 2016, cuando él era presidente del CEN. Y lo mismo podría decirse de su grupo político. Cuando su ilusión de dirigir al se hizo realidad -- a finales de agosto del 2015--, Manlio Fabio Beltrones fue recibido por lo más selecto e influyente de sus correligionarios en olor de santidad política. Pero después de la goliza de 9 a 3 que le pusieron a su partido en las elecciones del 2016, el verdadero “líder” se vio en la penosa necesidad de relevarlo. Hace un par de días, Manlio Fabio convocó a sus ex compañeros de bancada en la 62 legislatura de la Cámara de Diputados a una “comilona” en donde reiteró su propuesta de los gobiernos de coalición como la única fórmula para lograr gobernabilidad en la democracia; sólo así se podrán construir mayorías responsables, con programas exigibles, eficacia legislativa y de gobierno, dijeron los ex diputados priistas, algunos de ellos “cartuchos quemados”, según sus detractores. El 8 de agosto de 2012, cuando fue ungido coordinador de los diputados del PRI, el entonces  respetado, reconocido, encumbrado y hasta adorado Beltrones pronunció un discurso y enlisto varios puntos que consideraba fundamentales para su trabajo como coordinador: “Estoy cierto que los 207 diputados del PRI que instalaremos el próximo primero de septiembre la LXII Legislatura constituiremos el grupo mayor de la Cámara de Diputados. Y digo grupo mayor y no mayoría, por un hecho contundente: desde 1997 ningún partido político tiene la mayoría. Somos el grupo mayor y esto no es un asunto de términos, sino de tener el valor de conocer nuestros límites y nuestros desafíos. No podemos autoengañarnos. Simular o construir mayorías ficticias puede tener costos sumamente altos”.  Y planteó: Primero: El grupo mayor tiene como principal objetivo acompañar la segunda alternancia. Nuestra tarea será la de construir las alianzas legislativas que aporten valor al trazo transformador que ha planteado Enrique Peña Nieto. Segundo: Queremos construir alianzas para gobernar, no para que nos gobiernen. Tercero: Construir el verdadero diálogo democrático entre ciudadanos a favor del país. Gobernar con la gente, actuar en reflejo de sus preocupaciones, exigencias y aspiraciones…más vale la fuerza de los acuerdos que los acuerdos a la fuerza. Y eso es lo que habremos de buscar. Cuarto: Un grupo mayor, con razón de Estado para crear los acuerdos indispensables y lograr crecer y activar el mercado interno, aprobar una reforma hacendaria integral y tomar las decisiones económicas que permitan alcanzar un ritmo de crecimiento sostenido con igualdad y con estabilidad. En opinión de sus detractores, que son bastantes, hoy Beltrones se comporta como cualquier grillito de medio pelo de los que abundan en su partido. ¡Tómala, Papá!   Columna anterior: Prioridades de México en nuevo TLC