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La mano de Ebrard se mete al caso Tláhuac

OPINIÓN

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En septiembre de 2005 las alertas de las autoridades federales se encendieron debido a que detectaron transferencias millonarias de una cuenta usada por un narcotraficante colombiano a la cuenta bancaria de un connotado operador policiaco: Gabriel Regino, quien en ese entonces era subsecretario de Seguridad Pública y su jefe era Marcelo Ebrard.   Entre ese mes y hasta junio de 2006 fueron dos millones 643 mil pesos los que se transfirieron a la cuenta de Regino, en HSBC, desde la cuenta 541-8669987 de Banamex, usada, de acuerdo con la averiguación PGR/SIEDO/UEIDDCS/284/2004, por Jaime Maya Durán, integrante del cártel Del Valle Norte, de Colombia, capturado por la PGR en septiembre de 2006 y posteriormente extraditado a Estados Unidos.   La indagatoria, que al final se encriptó, indicaban que se investigaba la presunta protección a contrabandistas de aparatos electrónicos y ropa por parte de Regino, quien en 2006 fue parte del equipo de transición de Ebrard, tras ser electo Jefe de Gobierno.   Incluso el documento de las autoridades federales refería que un contrabandista apodado El Santero, le habría regalado a Regino el departamento 702 del número 1710 de la calle de Homero, en Polanco. Él dice que se lo pagó a cambio de sus servicios como abogado.   La historia viene a cuento porque ahora, Regino, brazo derecho de Ebrard durante muchos años, es el abogado defensor del morenista delegado en Tláhuac, Rigoberto Salgado investigado por presuntos nexos con el abatido narcomenudista Felipe de Jesús Pérez, alias El Ojos, y a su hermano Ricardo, líder de mototaxistas que, se sabe, servían del halcones y burreros del mismo capo.   Y todo esto, en el marco de los preparativos para que Ebrard regrese del autoexilio que se impuso, tras hallarse irregularidades en su obra estrella: la Línea 12 del Metro.   ***   Golpazo a los beneficios que trajo en materia de tarifas telefónicas la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, asestó ayer la Segunda Sala de la Suprema Corte, al amparar a América Móvil contra la llamada “Tarifa Cero”, que le prohibía, al ser agente económico preponderante, no cobrar a los competidores por el uso de su red.   El tema no es menor, si se considera que, en los hechos, la única Reforma que ha funcionado es precisamente la de Telecomunicaciones. Por ejemplo, en los cuatro años que lleva la Reforma abarató hasta 30 por ciento los servicios de telefonía celular, internet, televisión por cable, etcétera; mientras la inflación creció 13 por ciento.   AT&T reaccionó de inmediato, recordando que invirtió en México “confiando en el amplio respaldo público que recibieron las reformas constitucionales y legislativas de telecomunicaciones. A dos años de nuestra llegada, aún enfrentamos a un operador dominante que tiene cerca del 65 por ciento del mercado”.   Igual Telefónica, que calificó el fallo como “adverso” para “el futuro y la estabilidad de las empresas de telecomunicaciones de menor escala en el país”.   La pelota, ahora está en cancha del Instituto Federal de Telecomunicaciones.     Columna anterior: Ahí viene la nueva traición de Monreal