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Corrupción asunto de seguridad nacional

OPINIÓN

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El programa para la Seguridad Nacional 2014-2018 define que el aumento de la impunidad y corrupción son dos factores de riesgo que generan violencia y delincuencia. Sin embargo la corrupción no solo produce estos problemas, también es un factor que puede inhibir el que México alcance sus intereses nacionales en el futuro. ¿Pero por qué otras razones la corrupción es un asunto de seguridad nacional? La corrupción en los sistemas de salud y educación vulnera a la población mexicana frente los retos de desarrollo social futuro. La corrupción en los contratos de infraestructura y telecomunicaciones ponen en riesgo la conectividad, competitividad y desarrollo económico para hacer frente a otras potencias globales como Brasil y China. El mejor ejemplo es el fracaso de la licitación del tren rápido a Querétaro que provocó que compañías extranjeras denunciaran la probable colusión entre Grupo Higa y China Railway. Hay que entender que los gobiernos extranjeros apoyan a sus empresas trasnacionales para ganar licitaciones de gran escala que mantienen empleos en sus países. La corrupción daña la imagen en el exterior e inhibe inversiones. La corrupción en todos los niveles de gobierno está consumiendo los recursos que deberían ser destinados para combatir las amenazas a la seguridad nacional como lo es la delincuencia organizada. Por corrupción no se canalizan los presupuestos para la profesionalización, aumento de capacidades y estado de fuerza de las policías. Agentes de inteligencia mexicanos cada vez se sienten más agraviados por la terrible politización de sus agencias que inhibe su actuación contra la corrupción. Un ex funcionario que trabajó en el CISEN me confesó que extraña que ya no se usen las herramientas de inteligencia del Estado para acotar y restringir a los gobernadores y políticos corruptos. No nos debe extrañar que ante el hartazgo que viven instancias de seguridad nacional se empiecen a filtrar más documentos que comprometan a funcionarios locales y federales sobre casos pasados y presentes de corrupción. También veremos a agencias de otros países filtrar información de más casos, como el de Odebrecht o el affair Rafa Márquez-Julión Álvarez, porque ha afectado sus intereses nacionales. Debemos recordar que la secretaría de la Función Pública forma parte del Consejo de Seguridad Nacional porque tiene cuatro grandes responsabilidades: control interno, fiscalización, administración de recursos humanos y coordinar los mecanismos contra la corrupción. Por ahí debemos empezar. El Estado mexicano tiene que asignar recursos extraordinarios para investigar casos de corrupción que dañan nuestra viabilidad futura como nación. No confundamos proteger la seguridad del Estado con la del régimen político en turno.   Columna anterior: Consejero de Seguridad Nacional