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Videgaray a priistas: 'No se hagan bolas”

OPINIÓN

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Luis Videgaray consiguió en la pasada Asamblea del PRI colocar a su “caballo” para el “derby” sucesorio en 2018, una vez que los neopriistas del Siglo XXI decidieron abrir los candados para que cualquier integrante del Gabinete Próspero –sin importar filiación ni antigüedad—pueda ser candidato a la Presidencia de la República. ¡No se hagan bolas! Fue el mensaje de Videgaray, quien desde que fue nombrado jefe del Equipo de Transición en 2012, empezó a acomodar sus fichas para el 2018, utilizando a varios operadores políticos (todos ellos secretarios de Estado) para construir su propia candidatura presidencial. Pero a Luis “se le cayó el arbolito donde dormía el pavorreal”, tuvo que cederle el lugar a José Antonio Meade, hoy secretario de Hacienda. Hace dos años comentamos en la Agenda Confidencial que los operadores políticos de Luis Videgaray eran José Antonio Meade (en aquel entonces desde la desde la Secretaría de Desarrollo Social), Enrique de la Madrid desde Turismo, Rosario Robles desde la Sedatu y Aurelio Nuño desde la SEP. Algunos analistas calificaron la prospectiva de original y audaz; consideraban que parecía excesivo que Videgaray lograra que cuatro secretarios de Estado operen en su favor y no en el de ellos: Dos en pleno crecimiento político, Meade y Nuño; un tercero carente de relevancia, De la Madrid, y la última, Rosario Robles, arrinconada, casi sepultada políticamente, apuntaban y preguntaban: ¿Por qué Meade y Nuño se sentirían obligados a sacrificar sus ambiciones personales --léase candidatura presidencial 2018-- para ceder sus respectivos capitales políticos a la estrella fugaz en que se convirtió Videgaray desde mediados de 2014?  Meade consiguió la titularidad de una dependencia productora de candidatos presidenciales, de manera que mal haría en desaprovechar la oportunidad de llevar agua a su molino para entregarla al deteriorado y crujiente molino de Videgaray, reflexionaban aquéllos. Pero no consideraron que todo lo que había sido José Antonio en este sexenio se lo debe a Videgaray, acotaba el columnista. En cuanto a Nuño, decían que el presidente no lo colocó en las puertas del arrancadero del “derby” sucesorio para que ayude a ningún colega en desgracia, sino para que se ayude a sí mismo. Pero se les olvidaba que también Videgaray influyó en el líder para que nombraran a Aurelio secretario de Educación.   Nadie podrá discutir, que dos años después de la prospectiva planteada, ahí están los resultados de Videgaray. Él no será el candidato, pero cuenta con un caballo, bueno, dos, por si al primero se le quiebran las patas.  Por lo pronto, el secretario de Hacienda se reunió ayer con integrantes del grupo parlamentario del PRI de la Cámara de Diputados, con quienes dialogó sobre las perspectivas de la economía nacional y los retos que se enfrentarán el próximo año en la materia. No sobre el presupuesto del 2018, eh. ¿O sea que ya está en campaña? Preguntan los bisoños.   Columna anterior: ¿Para qué sirve la política social?