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Hugol

OPINIÓN

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¡Indio, indio!”. Así recibían algunos estadios españoles a Hugo Sánchez aquella temporada debut en 1981 con el Atlético de Madrid. Ahora, cuando se sancionan estadios y países enteros por corrección política y tenemos varios jugadores en equipos internacionales, comprendemos a cabalidad el valor y la mentalidad de triunfo de Hugol, el mejor futbolista mexicano de todos los tiempos. Nace un 11 de julio de 1958 en el entonces D.F. En 1969 entra a las fuerzas básicas de Pumas y en el 75 su participación fue clave en la Selección Mexicana que ganó el Mundial Juvenil Amateur de Cannes, Francia. En 1976, el Niño de Oro, debutó en el equipo profesional de la UNAM, ayudándolo a lograr su primer título de liga. En la temporada 1978-79 obtuvo su primer título de goleo con 26 anotaciones, las mismas que su compañero Evanivaldo Castro Cabinho. En total marcó 104 goles con la UNAM, uno de los más hermosos de chilena, a La Volpe, en 1979. En 1981 Pumas vence en la final a Cruz Azul con marcador global de 4-2, Hugo colaboró con un gol, obteniendo así el segundo campeonato de liga. Ese año es comprado por el Atlético de Madrid, tras rechazar una oferta del Arsenal inglés, decantándose por la familiaridad del idioma y la cultura. Su llegada fue un acontecimiento y no en el mejor sentido. Los primeros meses son dolorosa evidencia del racismo que aquejaba al futbol mundial. Sin desanimarse, con disciplina y actitud entrenó con más fuerza y dedicación. Pronto cesaron los abucheos y en el 85 su club ganó la Copa del Rey contra el Athletic de Bilbao. Hugo marcó dos anotaciones en la final y conseguiría su primer campeonato de goleo español (Pichichi). En la siguiente temporada llega al Real Madrid, misma ciudad, diferente equipo, fanáticos enojados. Pero para él fue la consolidación de una carrera brillante. Sus anotaciones serían fundamentales para que el equipo obtuviese cinco ligas consecutivas entre el 86 y el 90. Él consiguió 4 pichichis más y la Bota de Oro, con 38 goles, igualando en ese entonces a una leyenda: Telmo Zarra. Sus jugadas le daban la vuelta al mundo, destacándose por su belleza y perfecta ejecución, la marcada al Logroñés en 1988; después de un largo centro de Martín Vázquez por izquierda, Hugo se tiende de chilena y conecta el balón al ángulo del portero rival. El público, emocionado, saca pañuelos blancos, rendido ante un goleador casi de otra galaxia, para siempre ¡Hugol! 208 tantos, muchos espectaculares, lo tienen en la lista de los mejores delanteros del Real Madrid en toda su historia. Hugo se retiró como jugador en 1997, con el club Atlético Celaya, donde se reencontró con Michel y Butragueño, compañeros merengues. Amado, odiado, nunca ignorado, todo gracias a la razón de su triunfo, su personalidad.