Ser joven, un reto

OPINIÓN

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¿Sabías que el 42% de la población mundial tiene menos de 25 años de edad? En Asia meridional y África al sur del Sahara, la cantidad de habitantes de entre 12 y 24 años ha aumentado de manera constante hasta llegar a 525 millones en 2015, casi la mitad de la población mundial de jóvenes. En el Atlas 2017 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que elaboraron expertos del Banco Mundial se analiza no sólo el número total de jóvenes que hoy habitan el globo terráqueo, sino los retos, desafíos y oportunidades para este gran sector hoy en día. El Atlas se basa en los Indicadores del Desarrollo Mundial, una base de datos de más de 1,400 indicadores para más de 220 economías, muchos de los cuales se remontan a más de 50 años. Pero más allá de los números fríos que pudiera dar un informe estadístico, la relevancia de estos datos consiste en saber dónde se concentran más los jóvenes en el mundo actual, qué oportunidades tienen de salir adelante, tener una carrera, ser emprendedores, con qué apoyos cuentan en sus respectivos países. Aunque los datos no son muy alentadores para muchas regiones azotadas por las guerras, la pobreza, la hambruna, una realidad para casi todos es que el nuevo mundo será marcado por esta generación que, en más de un 80 por ciento de sus prácticas diarias, su comunicación, su interacción, sus hábitos, estarán muy relacionados con la tecnología Y en donde la robotización del mundo no estará muy alejada, pero el desafío será mantener las oportunidades de trabajo para este mismo sector.   Dinero=Felicidad On the record *** Para muchos el dinero no lo es todo, para otros es un ingrediente necesario para encontrar la felicidad, de acuerdo con un estudio realizado por Anna Tereshina, subgerente de Producto del FMI en Rusia, un alto ingreso per cápita de un país no garantiza por sí mismo la felicidad de la población, como bien lo descubrió el economista Richard Easterlin en los años 30.   Tereshina tomó como base los estudios realizados por el economista y que demostraban claramente que el dinero no es igual a la felicidad, aunque muchos opinen lo contario. Incluso una nación muy pobre puede ser más feliz que una nación muy rica.   Easterlin observó que si bien las personas ricas son en general más felices que las pobres en un país, las naciones más ricas no siempre son más felices.   Algunos consideran que, en el caso de los individuos, un mayor ingreso no logra elevar la felicidad más allá de un cierto nivel. Según los Premios Nobel Angus Deaton y Daniel Kahneman, ese umbral en el caso de Estados Unidos es de 75 mil dólares.   ¿Y tú, eres feliz? La respuesta no necesariamente puede estar en tus bolsillos o en tus cuentas bancarias, como bien lo demostraron los economistas. comuvirt@gmail.com ybacks_8@hotmail.com   Columna anterior: La lucha del pájaro azul