Granjas en la ciudad, un desafío para solucionar el hambre

OPINIÓN

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Es probable que al escuchar la palabra agricultura, pienses que es una actividad que no ha sufrido cambios y que se mantendrá así por varios siglos, sin embargo, esto no es ni será así en el futuro. Hoy ya hay estadísticas que afirman que para 2050 cerca del 80% de la población vivirá en zonas urbanas* y quizás pienses para entonces falta mucho, en cierta forma sí, pero el verdadero problema es que cada vez contamos con menos tierras fértiles para producir alimentos y que el mundo está teniendo un crecimiento exponencial de su población, por lo tanto, habrá menos alimentos y más personas que alimentar, sin mencionar los cambios drásticos que sufrirán la flora y la fauna, además del deterioro ecológico que se observará en los diversos ecosistemas a causa de la irracionalidad del consumo y el desecho de los seres humanos. Nos encontramos frente a un grave problema alimentario a nivel mundial, los espacios para cultivar van en declive y será imposible atender la demanda de productos agrícolas de los más de 8,600 millones de personas que se pronostican para 2050*, además de que se prevé escasez de agua para tales cantidades de cultivo. ¿Qué podemos hacer? El emprendimiento disruptivo puede ser la solución. Hoy ha generado nuevas alternativas que podrían reducir estos efectos. Un ejemplo es la propuesta del biólogo Dickson Despommier, quien en 1999 diseñó el concepto moderno de agricultura vertical también llamada “farm scrapper” y cuyo enfoque innovador consiste en ocupar edificios y rascacielos para cultivo, en donde se pueden utilizar métodos como la hidroponia y aeroponia. Hacer de la agricultura vertical una práctica ordinaria, generaría empleos en las ciudades, rehabilitaría edificios y espacios abandonados, haría más asequible los productos naturales en las ciudades sin necesidad de transportarlos grandes distancias desde las zonas rurales. Pero eso no es todo, esta actividad en las zonas urbanas permite tener cultivos en un ambiente controlado y libre de pesticidas y fungicidas con los que habitualmente son rociados, además están protegidos de cambios climáticos severos como inundaciones, sequías y huracanes; en otras palabras, es posible producir todo el año, sin importar la temporada. La primera granja vertical del mundo fue construida en Singapur y tiene una capacidad de producción de 1 tonelada de verduras diarias que se venden en los mercados locales. Esto ha traído al país una independencia parcial de las zonas agrícolas a tal grado que producen 7% de sus hortalizas de forma local. Hasta hoy en México no hay casos tangibles de agricultura vertical. ¿Qué estas esperando para hacer consciencia y emprender acciones hacia el aseguramiento alimenticio de las futuras generaciones?   Columna anterior:SalaUno, la visión emprendedora de México