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De los intereses de las mujeres en la reunión de Cancún

OPINIÓN

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Es la primera vez que el empoderamiento de las mujeres es un asunto principal en la agenda de trabajos de una Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, la 47ª de la OEA. Ocurrió en la reunión de Cancún de junio pasado. La agenda de las mujeres ha estado presente en diversas formas, desde las construcciones independentistas del siglo XIX y antes. Igualdad, derechos políticos, participación social y económica, cambio en las condiciones de vida, son asuntos que se volvieron a colocar en la reflexión del continente. El tema de la participación política se trató en el panel sustantivo sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, lo que significa que el asunto se trató como un asunto de diálogo político y como asunto central de la reunión. En el panel participaron Laura Albornoz, presidenta de la empresa paraestatal chilena Corporación Nacional del Cobre de Chile, Lorena Cruz Sánchez, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres y el canciller mexicano Luis Videgaray. En ese intercambio se argumentó que la inclusión de las mujeres es buena para el desarrollo, no sólo para las mujeres. Pero también se expresó la preocupación por el contraste que existe en el continente cuando se trata del campo político, porque las mujeres ocupan 28 por ciento de los escaños en los parlamentos, 22 por ciento de los gabinetes ministeriales, 12 por ciento de las alcaldías y 6.4 por ciento de los puestos en consejos de administración respecto a los hombres en la región. El secretario General Luis Almagro, en representación de la OEA, refirió que, aunque la Comisión Económica para América Latina (Cepal) ha reportado que las mujeres constituyen más de la mitad de votantes, no ocupan ni siquiera un tercio de puestos en los tres poderes del Estado y lamentó que las mujeres continúan siendo víctimas de violencia de género, un problema a erradicar y al que la organización ha dedicado mucho esfuerzo. El otro lugar importante fue el dedicado a los asuntos pendientes en materia de los derechos humanos, en el que participó la ex presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, quien en su momento estuvo a cargo del máximo encargo de gobierno en su país, al mismo tiempo que lo hicieron otras tres mujeres en el continente. En ese campo, Margaret May Macaulay, relatora por los derechos de las mujeres ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, enfatizó que la violencia de género es un factor que continúa afectando el que las mujeres participen políticamente, un derecho fundamental, sobre todo cuando se trata de asuntos públicos. Para su realización, la Asamblea General contó con el apoyo de la Comisión Interamericana de Mujeres, ámbito de trabajo que se espera sea fortalecido con más recursos por los países miembros. Del intercambio en los paneles en los que participaron cancilleres y jefes de delegación, se espera que se fortalezcan los compromisos nacionales para el cumplimiento del compromiso de la igualdad entre los hombres y mujeres de los Estados Americanos. Necesario es que esta reflexión se vincule con los avances de tras convenciones y protocolos regionales como el cumplimiento de sus derechos políticos, acceso seguro al conocimiento y a las herramientas que permiten mejor ingreso y condiciones para la sostenibilidad individual y colectiva.   Columna anterior: La medición de las condiciones de la paz no es un asunto fácil