Un ejemplo para aprender

OPINIÓN

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Ir a comprar mariguana en Uruguay es ahora tan sencillo como acudir a la farmacia y pedir un sobre (similar al de los tés) con 5 gramos de 2 variedades disponibles. No se vende a cualquiera. Quien quiera consumirla debe ser mayor de edad y registrarse ante el Instituto de Regulación de Cannabis dejando sus datos y huella dactilar. Es obligatorio ser ciudadano uruguayo, ya que para evitar el turismo cannábico, se decidió que solo se vendiera a nacionales.

A diferencia de lo que hemos visto en otros países donde el consumo recreativo de mariguana está permitido, es el gobierno uruguayo el que controla todas las fases del negocio, desde la producción hasta la distribución. El estado tiene sus propios invernaderos vigilados por el ejército. Concesionaron a dos empresas el procesamiento y envase y pagan impuestos por esa actividad. Quieren convertirse en potencia mundial productora de mariguana medicinal. Por eso algunos medios internacionales calificaron al de Uruguay como un “estado dealer”.

No todo ha sido sencillo. Por el conservadurismo y prejuicios muchas farmacias decidieron no inscribirse en el padrón de distribuidores y algunos consumidores expertos dicen que el efecto del THC (Tetrahidrocannabinol, principal ingrediente psicoactivo) no es tan bueno como el que se podía conseguir antes. A pesar de meses de producción, el inventario se agotó el primer día, con el riesgo de que los clientes volvieran a los antiguos canales de distribución.

El gobierno quiso alterar el mercado y vende los sobres por debajo del precio que marcaban los narcotraficantes. Cada sobre de 5 gramos cuesta el equivalente a 120 pesos mexicanos y los "adquirentes" pueden comprar hasta 40 gramos de cannabis por mes. Para hacer un porro, se necesita aproximadamente 1 gramo de la hierba. En México, por ejemplo, un consumidor habitual puede encontrar el gramo entre los 50 y 100 pesos.

Pese a las críticas de Estados Unidos y la censura de la ONU, el gobierno uruguayo bajo la batuta del entrañable José Mujica decidió desde hace 4 años legalizar el consumo de mariguana para reducir el narcotráfico y evitar que los ciudadanos se inclinen por consumir drogas duras. Es fecha que más de la mitad de la población reprueba en las encuestas el proyecto puesto en marcha y algunos expertos lo ven con escepticismo. El actual presidente y su equipo esperan buenos resultados de su “experimento”

En un país como el nuestro, con más de 20 mil muertes violentas al año ligadas a las actividades de la delincuencia organizada y frente al riesgo de volvernos en un futuro cercano más consumidores que productores ante una política prohibicionista, ya va siendo hora de hacer experimentos similares.

 

CONTRASEÑA: La muerte de una joven estadounidense por consumir alcohol adulterado en un hotel Iberostar de la Riviera Maya ya provocó una alerta por parte del Departamento de Estado. Aquí, ninguna explicación oficial.   Columna anterior: Atrapados en el ciclo violento