El ABC de la (in)justicia

OPINIÓN

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Editorial Siglo XXI acaba de publicar el Diccionario de Justicia, un texto indispensable en México, un país donde la justicia (casi) siempre es una promesa pendiente.

Se trata de un un libro de más de 600 páginas encabezado por Carlos Pereda, investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores y de la UNAM, un filosofo nacido en Uruguay y avecindado en México, con el respaldo de tres coordinadores editoriales. Julieta Marcone, profesora investigadora de la UACM, María Teresa Muñoz, investigadora de la Universidad Intercontinental, y Sergio Ortiz Leroux, Progesor-investigador de la UACM.

Es un libro de interés no solo para quienes se dedican a las ciencias sociales y las humanidades sino para un público más amplio interesado en leer una definición extensa, alimentada con ensayos de 130 voces vigentes en América Latina que intervienen en una suerte de debate contemporáneo en cada uno de los conceptos que se analizan.

El Diccionario de  Justicia de Siglo XXI pone al día la discusión de los conceptos fundamentales sobre los cuales necesariamente deben ser revisados los problemas de justicia en México y América Latina.

En el ensayo sobre el concepto de democracia, Luis Salazar concluye que Aristóteles tenía razón cuando afirmaba que la democracia era la menos mala de las formas de gobierno desviadas. En lo que, en cambio, no parece haber tenido razón –deduce– es en que podían existir formas rectas. En este sentido, como señalaba Bobbio, la peor de las democracias es siempre preferible a la mejor de las autocracias (llámense tiranías, despotismos o dictaduras).

Zenia Yébenes sostiene que al analizar el concepto de violencia, la pregunta es si la violencia no puede ser un recurso de poder movilizado para forzar a otros, y no es ejercida a menudo por quienes detentan el poder. En la violencia doméstica, en la violación o el racismo, los perpetradores suelen tener una posición de privilegio dentro de los sistemas de poder patriarcales, étnicos o políticos.

Sobre la justicia, Carlos Pereda destaca que la lucha diaria por los derechos humanos no debe postergarse porque una sociedad es, en general, terriblemente injusta. Defender un conjunto amplio y, si es posible, en expansión de los derechos humanos, en cualquier situación histórica, es impostergable porque en cualquier sociedad habrá escasez de bienes –no sólo materiales- y, por eso, entre otras razones, cualquier sociedad será siempre terriblemente injusta.

Al debatir el concepto de República, Sergio, El Niño Ortiz Leroux menciona fenómenos que ilustran la erosión de la esfera pública en las repúblicas contemporáneas: resurgimiento del faccionalismo y clientelismo, enemigos del buen gobierno; fragilidad de las virtudes cívicas; crisis de legitimidad o representación de las democracia liberales; la ley del más fuerte; peligros del poder oculto, y límites para aplicar los principios de laicismo y civilidad.   Columna anterior: El limbo