”Cascajo político” en el PRI

OPINIÓN

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En su desesperación por conseguir  “hueso” para ellos y/o sus parientes en el próximo sexenio, el grupito de “políticos de café” –Arturo Zamora dixit--  encabezado por algunos priistas del Siglo XX que fueron beneficiados por el “dedazo”, exigen al líder máximo del tricolor que “se moche el  índice” para que no elija  a su candidato; que abra la competencia a todos los que quieren participar en la elección presidencial del 2018, aunque no pertenezcan al partido; que llame a una consulta a las bases, entre otras “mariguanadas”. En la “docena trágica” – los dos sexenios del PAN— esos priistas no hicieron nada por “resucitar” a su partido, bueno ni siquiera “le lloraron al muerto”, tal vez porque creyeron que nunca iba a recuperar la Presidencia de la República; incluso hasta festejaron la derrota del 2000 y se consolaban diciendo: Nos lo merecíamos, nos lo merecíamos. Para fortuna de unos y desgracia de otros, el PRI regresó  a Los Pinos y en muchos viejos priistas renació la esperanza de que los incluyeran no sólo en el gabinete, sino también en el nuevo PRI del Siglo XXI. Pero, oh, desilusión: los ningunearon durante toda la administración.  Y ahora que ven menguado, atarantado, debilucho a su partido, a pesar de que ganó las elecciones  en el Estado de México y en Coahuila,  en donde el susodicho grupito lo daba por derrotado, quieren que los tomen en cuenta  para la decisión más importante que habrá de tomar el presidente Peña Nieto: Elegir a quien competirá en 2018.  No a su “delfin”, como ocurría en el viejo PRI, y no porque no lo haya tenido, sino porque hace varios meses se le murió, políticamente hablando; tampoco al mejor preparado porque no hay mucho de dónde escoger. Esos “políticos de café”, ninguneados y hasta “apestados”,  se oponen a la estrategia que durante más de 70 años fue factor determinante – además de otras truchimanerías-- para que el PRI se mantuviera en el poder: La línea, la unidad y la disciplina. Línea, “ni madres”, dicen algunos; unidad para qué, si según ellos el partido está fracturado y más desunido que nunca, y consideran por lo tanto que la “técnica” de “cada chango en su mecate” puede dar mejores resultados en el 2018, aunque haya varios changos viejos que ya no dan maroma. Y obviamente ya no quieren disciplina porque desde que el PRI regresó a Los Pinos no los han pelado. Se les olvida a esos changos viejos que quieren dar maroma, que en las elecciones del 2016 el “líder” del tricolor les dio la oportunidad para que demostraran y confirmaran que seguían siendo políticos de largo y retorcido colmillo;  que “sí sabían cómo hacerle”; que podrían arrollar a sus contrincantes, que prometían “el carro completo”… Pero  después de la madriza, perdón, de la goliza de 9-3 que le pusieron al “tri”  en la susodicha elección,  demostraron que están acabados  y que ya nada más son “cascajo político”.  Obviamente se niegan a reconocerlo.   Columna anterior: Condiciones para ser candidato