El Atlas de feminicidios y la violencia política en Edomex

OPINIÓN

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Fue presentado el nuevo Atlas de Violencia de Género. Llaman la atención dos cosas: una que sea el Edomex, y principalmente Ecatepec, puntos de mayores agresiones contra mujeres porque de esa localidad proviene Eruviel Ávila, gobernador mexiquense, quien mantiene vivas sus aspiraciones por la Presidencia de la República; la segunda, que una de las personas que promueve el Atlas sea quien enfrenta una denuncia por violación política contra una mujer precisamente ocurrida en la misma entidad: la senadora Diva Gastélum.   Va por partes. Hasta el último tramo del sexenio de Eruviel, organizaciones sociales denunciaron el grave problema de los feminicidios, pero por incapacidad política o falta de voluntad la cifra sentó precedentes en 2016 al cometerse 263 delitos de ese tipo, de los cuales 39 ocurrieron en el municipio del gobernador (sin contar las desapariciones). El logro de la implementación de la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres no fue de ninguna autoridad sino de las pocas organizaciones civiles que levantaron la voz en el Edomex.   La política del mandatario, sin embargo, ni siquiera consolidó una nueva narrativa para dejar de ver la problemática como un asunto de cuestión privado o violencia doméstica a una de cuestión pública y social. Los resultados del Atlas de ayer advierten del aumento de la violencia contra la mujer además del Estado de México en Puebla, Michoacán de Silvano Aureoles (también presidenciable), San Luis Potosí, Zacatecas, Chihuahua y Guanajuato de Miguel Márquez (otro suspirante).   En el proceso electoral pasado en el Edomex, las candidatas Vázquez Mota, Delfina Gómez y el hoy gobernador electo Alfredo del Mazo no pudieron evadir esta realidad, por lo que la violencia de género fue tema de sus campañas. Del Mazo prometió disminuir ese tipo de asesinatos y fortalecer la Fiscalía de Delitos contra Mujeres, así como los sistemas de denuncia y prevención. Gómez dijo que no es con más patrullas o policías como se resolverá el problema.   En el epicentro de los ataques a mujeres, un par de priistas entre ellas Alejandra del Moral, presidenta del partido en el estado y Claudia Ruiz Massieu, secretaria general del PRI nacional, calificaron a Gómez como “incapaz, mentirosa y marioneta” de López Obrador, lo cual alertó a organizaciones civiles porque esa postura arraiga la cultura machista que incentiva los ataques. Enfrentan ahora una denuncia ante los tribunales electoral por violencia política y han sido citadas a comparecer. Pero “Mujeres de Hierro”, entre quienes está la ex priista Lorena Villavicencio, incluyeron a Diva Gastelum porque como servidora pública “también incurrió en violencia” al denigrar a la candidata. Urgen nuevos enfoques para la comprensión de esas pésimas prácticas que no son nuevas.   UPPER: A pesar de los 100 muertos en tres meses, López Obrador todavía ve en Nicolás Maduro a un demócrata de América Latina.   Columna anterior: Desaíran a Nuño