Arturo Sánchez Gutiérrez: Fiscalizar: entre la técnica y la política

OPINIÓN

·
Esta semana, las opiniones sobre el INE giraron en torno a la posibilidad de anular la elección de Coahuila. Ello dependía de que se resolviera si el PRI había rebasado el tope de gastos de campaña por más del 5 por ciento que permite la ley. Eso ya ocurrió el lunes pasado. En consecuencia, la puerta para la nulidad está abierta, y la opinión sobre el INE dio los vuelcos correspondientes entre los actores políticos. Para el PRI, los consejeros dejaron de ser una autoridad sensible y confiable, y se volvieron actores que cambian criterios y rompen el orden y la certeza. Para el PAN, la nulidad de la elección es inminente y aplaude al INE, mientras MORENA solicita que los consejeros renuncien a sus puestos. Cualquier cosa que hubiere resuelto el INE habría generado opiniones similares, sólo que emitidas por diversos autores, “según les haya ido en la feria”. Los actores actúan políticamente para defender sus intereses y el prestigio del INE es lo de menos para ellos. Lo sorprendente es la capacidad técnica que desplegó el INE para llegar a las conclusiones que votó el lunes pasado. Fiscalizar 3 mil 254 campañas en poco más de 40 días requiere de contadores y abogados encargados de revisar pólizas y facturas, bien coordinados, capaces de detectar gastos escondidos en la trifulca de las campañas. Lo que realmente preocupa son las conclusiones a las que llegó el INE: los partidos (prácticamente todos) no sólo gastaron más dinero del permitido, sino que deliberadamente trataron de ocultar a la autoridad electoral múltiples gastos y el origen de esos recursos. El Consejero Murayama afirma que en las tres campañas de gobernador, el INE detectó 264.4 millones de pesos que los candidatos no reportaron. Más allá de las sanciones que ello trae consigo, se niega así la posibilidad de rendir cuentas y la equidad podría estar de por medio. Por más precisión técnica que aplique el INE, los retos de la fiscalización siguen abiertos para el 2018.
Sólo en el Estado de México, el INE detectó que los partidos no reportaron 209.7 millones de pesos. Es falso que el INE no vio en el EdoMex lo que sí vio en Coahuila, lo que ocurre es que con un tope de 285 millones de pesos, aunque se sumen esos montos a las campañas, los candidatos están lejos de rebasar el tope que establece la ley. De hecho, en el EdoMex es donde se concentran las mayores multas a los partidos. Por lo pronto, el INE debe aún ultimar detalles de la fiscalización. Las lecciones son evidentes: a pesar de su eficiencia, la Unidad de Fiscalización debe incrementar su rigor en los procedimientos, para garantizar certeza desde el inicio. Los partidos saben que el INE irá a fondo en la fiscalización del 2018, pero será el Tribunal y no el INE el que tenga la última palabra.
  *Decano Asociado a la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey