Dolores Padierna: Paso Exprés, la negligencia criminal

OPINIÓN

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La opinión pública está conmocionada con el accidente ocurrido en el Paso Exprés de Cuernavaca. El socavón formado en esta obra pública, inaugurada en abril, costó la vida a Juan Mena López y a su hijo Juan Mena Romero. No debieron haber muerto. Es un ejemplo claro de cómo una cadena de negligencia y corrupción ponen en riesgo la vida de los ciudadanos, irrita a los habitantes de las zonas aledañas, enriquecen a unos cuantos y genera una serie de explicaciones ofensivas. Tanto la SCT como la empresa constructora Aldesem y Eppcor se apresuraron a responsabilizar al “exceso de basura” y a “una acumulación extraordinaria de agua provocada por las intensas lluvias” del surgimiento de un socavón. Sin embargo, la obra que licitó la SCT costó más del doble de lo presupuestado, precisamente porque el titular de la dependencia, Gerardo Ruiz Esparza, presumió que se trataba de una obra “de primer mundo” y que tendría una vida útil de más de 30 años. No duró siquiera tres meses. Todo fue una gran mentira. Tan sólo para documentar esta cadena de errores, podemos citar lo siguiente: 1.- El error de la licitación fue dar el contrato a una empresa que carecía de experiencia y especialidad en este tipo de carreteras. Participaron más de 20 empresas y la SCT la otorgó a Construcciones y Epcor, que obtuvieron una calificación de 37.8 puntos, cuando se requería un mínimo de 50. Se pidió una experiencia mínima de 13 obras de este tipo realizadas en los últimos cinco años y sólo acreditó ocho. 2.- Se otorgó el contrato por un monto total de mil 45 millones de pesos, pero terminó costando casi el doble: 2 mil 213 millones de pesos, con un retraso de más de cinco meses en la entrega e irregularidades por al menos 295.5 millones de pesos, documentados por la propia Au-itoría Superior de la Federación, la cual consignó en su informe de 2015.
3.- Desde diciembre de 2014, cuando inició la obra, el testigo social Enrique Alcántara le advirtió a la SCT que en el contrato no estaba claro a cuántos carriles iba a poder ser ampliada la autopista. “Esta licitación está iniciando sin la certeza de poder llevarla a cabo en el tiempo y costo considerado originalmente”, advirtió. 4.- A unas cuantas semanas de que se inaugurara la obra hubo advertencias y protestas de los pobladores de las zonas aledañas a los 14.5 kilómetros de la construcción, quienes alertaron por los problemas con el drenaje. Señalaron que en lugar de una autopista había construido “una presa”. Por desgracia, la profecía se cumplió en menos de cuatro meses. Ahora, con dos personas fallecidas, la SCT trata de lavarse las manos. El titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, insiste en que él no estuvo enterado de las protestas y advertencias que los pobladores le hicieron llegar a su delegado Alarcón Ezeta. De manera todavía más increíble, Ruiz Esparza trata de decirnos que tampoco está enterado de las irregularidades en la licitación del Paso Exprés. Por sentido de dignidad y responsabilidad, el titular de la SCT debe renunciar. El Paso Exprés es apenas un eslabón más en esta larga cadena de corrupción, de irregularidades, de licitaciones sospechosas, de favoritismos que Ruiz Esparza ha protagonizado en la SCT. Basta con recordar los casos de Grupo Higa, de OHL, de los sobrecostos en la compra de 10 millones de televisiones digitales y ahora del Paso Exprés.  
*Líder del PRD en el Senado.