Publicidad exterior, negocio para pocos

OPINIÓN

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Sin duda urbes como Las Vegas, Los Ángeles, Nueva York, Tokio, Hong Kong, Shanghai y Seúl, coinciden por ser ciudades sofisticadas en donde asombran y deslumbran sus anuncios espectaculares, llámese pantallas, espectaculares, muros, túneles, vallas o transporte público. La gran diferencia de las ciudades sofisticadas con la Ciudad de México, de Miguel Ángel Mancera, es que el sector de la publicidad exterior vive y opera en un completo desorden. De entrada, basta conocer que el padrón oficial publicado en diciembre de 2015 por la Secretaría de Desarrollo Urbano (Seduvi), de Felipe de Jesús Gutiérrez, registra cuatro mil 160 anuncios legales, y en la ciudad se contabilizan poco más de nueve mil espectaculares. Un ejemplo más del caos que impera en este sector, es que la autoridad que por su competencia tendría que entrar de lleno al tema del reordenamiento, es decir, la Autoridad del Espacio Público (AEP), que lleva Roberto Remes Teyo de Meneses, parece estar atada de manos. Mientras que el Instituto de Verificación Administrativa (INVEA), de Meyer Klip, pareciera ser quien parte y reparte el pastel, pues a algunos les quita y a otros ni los ve, por consigna de la Seduvi, según nos cuentan.
Y vaya que la publicidad exterior en la Ciudad de México es un mercado muy atractivo, hablamos de que conjunta alrededor del 60 por ciento de la publicidad exterior del país, algo así como mil 500 millones de dólares.
No por nada se concentran organismos como la Asociación Mexicana de Publicidad Exterior (AMPE), de Raúl Roldán; la Asociación Mexicana de Industriales de Publicidad Exterior (AMINPE), que lleva Joel Muñoz; y la Asociación de Publicistas en Exterior (APEX), de Ricardo Escoto, entre muchos otros. De hecho, llama la atención el actuar de Escoto Núñez en el sector, pues pese a la Ley de Publicidad Interior que entró en vigor en 2011 y que trata de regular y reordenar el número de anuncios, sólo este empresario ha duplicado en los últimos años su presencia en la ciudad vía espectaculares y demás publicidad, a través de firmas como Publicidad Rentable, Servicios Inmobiliarios REN, Publiwall, y Máxima Vallas y Unipolares. Así, y ante el descontento del sector, se sabe que el gobierno capitalino ha comenzado la pasarela de empresarios dedicados a la publicidad exterior, y no precisamente a las oficinas de la Seduvi, para intentar un nuevo reacomodo, mismo que intentará que por cada cuatro anuncios que tenga una empresa, se les autorice sólo uno. Pero en lo que todo eso sucede, no estaría nada mal que las autoridades, sea la Seduvi, el Invea, o la AEP, se dieran una vuelta por las calles y revisaran que los espectaculares cumplieran normatividades básicas como no ser mayores a 12.90 por 7.20 metros; que la distancia entre uno y otro anuncio no debe ser menor a 250 metros; o que estos no pueden ser colocados en las azoteas. Y eso sólo si hablamos de espectaculares...   Columna anterior: Aristóteles enloquece