El socavón... electoral

OPINIÓN

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Decida lo que decida hoy el Consejo General del INE, la elección de Coahuila se resolverá en los tribunales. PAN y PRI tienen listo a un ejército de abogados porque los vaivenes en la fiscalización de los gastos de campaña generaron un boquete en la confianza de todos los actores involucrados (más grande que el del Paso Express) y el fallo que emitan no será aceptado por alguna de las partes. Jorge Carlos Ramírez Marín, representante del PRI ante el INE, me comentó que su partido tiene todo para ganar, pero si la resolución no les favorece no dudarán en acudir al Tribunal. Desde su óptica, la modificación de criterios para fiscalizar, un día sí y el otro también, no sienta un buen precedente para la autoridad electoral porque da la impresión de que quieren tomar decisiones políticas disfrazadas de técnicas. Defiende el trabajo de la Unidad de Fiscalización, pero atribuye a consejeros electorales la manipulación de las reglas del juego. Esos cambios, me dice, son peligrosos porque con el criterio de una sola persona pueden “tirar” una elección. Por su parte, Jorge López Martín, representante del PAN, me comentó que también están listos para ir al Tribunal y más porque, para ellos sí, la Unidad de Fiscalización les hizo perder toda la confianza. Acusa opacidad e intereses ocultos de su titular, Eduardo Gurza, a quien relaciona con el PRI. En cuanto a lo que esperan del fallo de este lunes, asegura que tienen documentos para demostrar que el tricolor rebasó el tope de gastos de campaña más allá del 5 por ciento. TENSIÓN Y ACUSACIONES Por lo que hace al ambiente que ha privado en el INE durante los últimos días, nunca se había visto tanto movimiento como ahora. Resultó por demás extraño que el dirigente del PRI, Enrique Ochoa, haya estado en las instalaciones de Periférico Sur durante cuatro días consecutivos encerrado con una treintena de abogados y un numeroso grupo de asesores. También se vieron movimientos inusuales en las oficinas de los consejeros; incluso nos dicen que uno de los más activos ha sido Ciro Murayama a quien, por cierto, acusan de ser el autor de los cambios en los criterios de fiscalización, ordenar procedimientos fuera del plazo y “manosear” los dictámenes. Y en cuando a la devolución de los proyectos con los dictámenes de resolución, nos hacen ver que esto no necesariamente es atribuible al trabajo de la Unidad de Fiscalización, sino precisamente al manoseo de algunos consejeros de la Comisión de Fiscalización. En conclusión: lo que pudo haber sido un buen trabajo técnico, con resultados confiables, lo convirtieron en documentos desaseados, llenos de errores, altamente impugnables y con la duda de si los resultados atenderán a los procedimientos del área técnica o a los intereses de los consejeros que buscan acomodo para la elección del 2018.  *** Y cómo dice el filósofo… Nomeacuerdo: “La confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas.”   Columna anterior: Numeros rojos en Guerrero: Índice GLAC