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Las tres (o cuatro) grandes prioridades de Enrique de la Madrid

OPINIÓN

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Ya están definidas las prioridades más críticas del Secretario de Turismo Enrique de la Madrid para lo que resta de este año. La primera es terminar de diseñar y entregar el nuevo modelo de seguridad pública para destinos turísticos de alto calibre. Para lanzarlo, la Sectur buscará que el arranque ocurra en Cancún y en Los Cabos, y tendrá que estar listo en los siguientes meses. De ser exitoso, será innecesario que fuerzas federales actúen ahí. La razón es sencilla: estará fundamentado en los recursos locales. Bajo el nuevo modelo de seguridad pública en destinos turísticos las instancias y gobiernos locales —que son los responsables de la protección y la seguridad pública—, serán insertados en un esquema de vanguardia, que involucrará incluso nuevas aportaciones económicas de las grandes empresas hoteleras en dichos destinos. En adición, habrá una especie de consejo consultivo —o algún esquema similar—que permitirá a los hoteleros —y a otros actores de la sociedad que aporten recursos— evaluar, mejorar y determinar los planes de acción para elevar y mantener los estándares de seguridad. Una segunda prioridad de la Sectur en lo que resta de la administración será mejorar Acapulco. Entre los planes se encuentra tomar el antiguo Centro de Convenciones y traspasarlo bajo el paraguas de Fonatur. ¿La meta? Reinventar ese centro focal dentro de Acapulco para convertirlo en un recinto deportivo donde se lleven a cabo de manera consistente competencias deportivas nacionales. En adición, de la Madrid empujará el acelerador para que se habiliten algunas obras de infraestructura, como un trayecto carretero entre Puebla y la Autopista del Sol, y otros trazos de la zona Diamante hacia los nuevos túneles. Una tercera prioridad estará en Huatulco, uno de los destinos que fue particularmente seleccionado para ser potenciado. En la mira está que se termine la vía que lo conectará con la ciudad de Oaxaca, así como la construcción de hasta dos mil cuartos de hotel, lo que ya está ocurriendo. Hay una cuarta meta para Enrique: mantenerse en el carril adecuado en la búsqueda de la candidatura presidencial de su partido. No será sencillo, pero hay claridad en la intención, que se resume en capitalizar la percepción positiva que ya existe en amplios círculos empresariales, y desdoblarla hacia sectores amplios de la población. De la Madrid tiene tres activos para ello: (1) cuenta con el beneplácito del presidente Enrique Peña para contender; (2) acumula una buena cantidad de atributos positivos; y (3) a lo largo de los años desarrolló mucha sensibilidad para dialogar con todo tipo de públicos. Si ocurre, de la Madrid basaría su plataforma de campaña en un postulado poderoso: esta generación de mexicanos podría atestiguar cómo México se puede convertir en un país desarrollado.   Columna anterior: Evitar el fracaso de las Zonas Económicas Especiales