Hacia un acuerdo comercial sin Estados Unidos

OPINIÓN

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Canadá y México pueden estar listos para renegociar el Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLCAN) con Estados Unidos, pero deben mantener los ojos en el premio que la sublime ignorancia de Donald Trump pone a su alcance: el acuerdo comercial con Asia-Pacífico. Una reciente reporte de la Fundación Canada-West señaló que los informes sobre la muerte del acuerdo por el Comercio y la Prosperidad de Asia y el Pacífico (TPP) están, como dijo el humorista Mark Twain sobre su muerte, "grandemente exagerados". La determinación del gobierno Trump de buscar acuerdos comerciales bilaterales en términos básicamente dictados desde Washington para cumplir con su agenda de "Estados Unidos primero" suena bien en la política doméstica estadounidense, pero no necesariamente en el resto del mundo. Y de acuerdo con el texto del reporte The Art of the Trade Deal: Quantifying the Benefits of a TPP without the United States (El arte del trato comercial: cuantificando los beneficios de un TPP sin los Estados Unidos), uno de los países con más beneficios potenciales sería México. No sería mucho tal vez: 0.15% del PIB. Pero hay otros beneficios, quizá no tan tangibles. De hecho, sería para empezar la real posibilidad de comenzar lo que sería el largo camino hacia la verdadera independencia económica respecto a EU. Implicaría entre otras cosas la creación de cadenas de suministro e infraestructura orientadas hacia otras regiones del mundo, no sólo "el norte". Esto obligaría entre otras cosas a la construcción de puertos, infraestructura carretera, ferroviaria y aún aeropuertaria mucho mas allá de lo que hay ahora. Cambiaría sustancialmente los términos de negociación, tal vez no de entrada con Estados Unidos -aunque ese cambio sería gradual, a medida que la dependencia sea menor- pero con las empresas estadounidenses. El reporte canadiense consideró que "abuelas ganancias económicas bajo un TPP sin EU serían modestas, serían ganancias todavía, un hecho que tiende a perderse en discusiones públicas donde la ausencia de los Estados Unidos tiende a confundirse con cualesquier beneficio del acuerdo". En todo caso, señala el prefacio del documento, la pregunta verdadera es política y se refiere a si las ganancias más bajas son suficientes para justificar en algunos países quedarse en el acuerdo sin los Estados Unidos: "este es más un tema para naciones que vendieron el acuerdo a sus ciudadanos con base en el acceso al mercado estadounidense, el "premio" de la negociación inicial". Ciertamente la realidad puede ser distinta a los modelos planteados en repórtes académicos como el de la Fundación Canada West, pero los costos políticos valen la pena para Canadá y México. EU, al menos los sectores que representa el gobierno Trump, parecen creer que ninguno de los dos países tiene opciones y quizá en lo inmediato sea cierto. Pero el futuro está ahora en otros sitios y hay que ganarlo.   Columna anterior: Una veneración preocupante