Viene otro dolor de cabeza… el acero

Donald Trump no termina una y ya tiene otra. Ahora quiere imponer cuotas compensatorias a la industria del acero

OPINIÓN

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Después del azúcar, ahora sigue el acero. El presidente Donald Trump está pensando cómo imponer cuotas compensatorias y aplicar restricciones para entrar a Estados Unidos. Los industriales del acero están tensos, no han recibido respuesta a los argumentos que envió (a través de una carta) Guillermo Vogel, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y Acero (Canacero), a Brad Botwin, funcionario del Departamento de Comercio de Estados Unidos, el pasado 21 de mayo. Dos empresarios de la industria nos cuentan que ya están preparando una nueva defensa después de que Trump pidió a su gabinete una investigación federal para determinar si el acero importado a Estados Unidos perjudica la seguridad nacional de su país. El tema podría agravarse, porque abogados de las firmas nos dicen que los argumentos legales de Vogel no están siendo lo suficientemente enfáticos, las empresas mexicanas que operan en Estados Unidos ya están buscando asesoría legal para enfrentar cualquier restricción que podría poner a temblar sus negocios. El contenido de la carta es enérgico y Vogel le dice al funcionario estadounidense que “México es el mayor cliente de la industria siderúrgica de su país”, por lo que debería considerar su posición, puesto que los tres países han ganado con el TLCAN. Este conflicto será parte de la agenda de las pláticas de renegociación del Tratado, que por ahora ya están armando un frente jurídico. Los huecos legales Vaya que en la Ciudad de México, que encabeza Miguel Ángel Mancera hay huecos legales para cometer abusos y quien encabeza la lista son ciudadanos, en contubernio con funcionarios de las delegaciones Miguel Hidalgo, Coyoacán, Iztapalapa y Cuauhtémoc, en ese orden. Las buenas intenciones del Gobierno de la Ciudad de México no funcionaron como esperaban. A La Ley de Desarrollo Urbano de la capital adicionaron los artículos 94 Bis, 94 Ter y 94 Quater, para crear la figura de la publicitación vecinal. Es decir, aquel que quiera construir un inmueble, primero tendrá que realizar el trámite de publicitación vecinal en donde los ciudadanos “vecinos” podrán solicitar información para corroborar la legalidad de la obra, o en su caso, manifestar su inconformidad ante la delegación y solicitar la clausura del proyecto. La intención es buena si deseamos empoderar a los habitantes de la ciudad, el problema es cuando un vecino, que puede ser ajeno a su colonia o delegación argumente que usted le está causando un daño. Para ser práctico, si tiene intención de construir una casa que esté ubicada en la delegación Cuauhtémoc, puede tener un vecino molesto de Coyoacán y echar abajo su proyecto porque en los Estatutos del Gobierno del Distrito Federal no define qué es un vecino, sólo refiere a habitante (que habita en la capital), originario (que nace) o residente (que puede permanecer en la CDMX) por un plazo mayor a seis meses); por lo que grupos vecinales ya han aprovechado este vacío legal. Columna anterior: Por fin habrá un registro nacional de cáncer