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Equipo israelí de espionaje: 20 mil dólares

Por lo que cuesta un auto nuevo de gama media, cualquier persona se puede hacer de un equipo de espionaje.

OPINIÓN

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Un desplome generalizado de los precios de equipos de espionaje está ocurriendo masivamente en todo el mundo. Cada día crece la oferta en México. Los precios son irrisorios, las marcas proliferan. Hace unos días, uno de los empresarios más importantes de la industria de la tecnología me reveló el fenómeno: en 2015 las empresas israelíes más sofisticadas en espionaje celular se lo ofrecían en México en alrededor de 150 mil dólares. No lo compró. Pero recientemente los israelíes lo visitaron de nueva cuenta, con el mismo equipo, pero en su versión más avanzada. ¿El precio? Sólo 20 mil dólares. Así es. Por lo que cuesta un auto nuevo de gama media, cualquier persona se puede hacer de un equipo de espionaje que ingresa al celular de quien se desee espiar. Registra todo, graba todo, roba todo. El empresario me regaló una bolsa especial para guardar teléfonos celulares que evita que una conversación sea escuchada y grabada utilizando los micrófonos y las cámaras propias. Parece una bolsa térmica, de las que se utilizan para llevar un vino frío a casa de un amigo. Por dentro tiene un material plateado, y su grosor hace sentir confianza de que efectivamente es segura. Los equipos de espionaje se han masificado. En la tienda thespystore.com es posible ver reducciones de precios de 20 y hasta 45 por ciento en aparatos básicos para grabar, hacer rastreo satelital, o detectar movimientos. Por ejemplo, una cámara oculta en un cargador de celular tiene capacidades de Alta Definición, entrada para tarjetas de memoria SD y conexión a redes WiFi, y se vende a un precio de 129 dólares. Antes costaba 179 dólares. Un equipo sencillo para abrir chapas y entrar a cualquier lugar cuesta solo 79 dólares. La empresa pone una advertencia: “La compra y/o adquisición de algunos de los equipos para abrir cerrojos y el herramental para forzar entradas pudiera ser ilegal en su estado o país”. La industria del espionaje y el hackeo de información florece. En China, por ejemplo, una nueva ley obliga a todas las empresas de internet (incluidas las extranjeras) a vigilar y retener toda comunicación entre sus usuarios. De alguna suerte esta nueva ley convierte a las empresas extranjeras en soplones del gobierno, porque se criminaliza aquello que circule en la red que deshonre a la nación o perturbe el orden económico y social. Tras la culminación del proceso electoral de ayer en México, que estuvo salpicado por infidencias que afectaron el ánimo del electorado (como los videos de Eva Cadena, o la revelación del escándalo del diezmo de Delfina Gómez), lo único que podemos asumir es que en 2018 habrá más espionaje, más escándalos, más revelaciones. El ánimo de los políticos está volcado en aplastar a sus adversarios. El herramental está ahí. Y ahora es infinitamente más barato adquirirlo. Columna anterior: Aplausos al gobierno de Peña por la economía