Morir de éxito...

El Grupo de Expertos de la OMT prevé que la llegada de turistas internacionales crezca 3.3 por ciento al año, hasta alcanzar 1,800 millones en 2030.

Son la pesadilla en muchos lugares, sienten que podrían acabar con sus vidas, los consideran peligrosos, existen versiones de quienes los han visto arrasar y desaparecer todo a su paso, comentarios de algunos que al principio convivían con la plaga pero de la noche a la mañana se convirtieron en padecimiento crónico. Este mal, según el diagnóstico de los expertos es “turismofobia”. Ya son varios los destinos turísticos en el mundo que presentan repulsión a los visitantes. Al principio protestan con frases en paredes y mantas como “Tourist go home”, “Gaudí hates you” o “All tourist are bastard” . Con el tiempo se hacen presente leyes que prohíben más hoteles en zonas turísticas, aumento de impuestos a los visitantes, límite a número de viajeros o cierre de lugares, sobre todo naturales, para evitar que la capacidad de carga turística termine en ecocidio. El Turismo, como fenómeno social del siglo XX viene avanzando de manera impactante; en 1950 iban y venían por el orbe 25 millones de personas, para 1980 ya eran 278 millones, y el año pasado viajaron 1,235 millones de turistas en el planeta. Esto ha roto el equilibrio por lo más sensible, el ser humano. Unos que pretenden serlo al viajar y otros que están hartos de recibirlos. Estos últimos se encierran en sus casas y en sí mismos, ya no se permiten creer en los visitantes como motor económico de la sociedad. Qué les importa que los ingresos obtenidos por todos los destinos del orbe hayan sido de 1,260, 000 millones de dólares en 2015, cuando dormir o entrar a sus hogares se complica. ¡Y lo que falta! el Grupo de Expertos de la OMT (Organización Mundial de Turismo) prevé que la llegada de turistas internacionales crezca 3.3 por ciento al año, hasta alcanzar 1,800 millones en 2030. “Te recibimos con los brazos abiertos” es una frase caduca para los que lleguen a Barcelona, donde sus residentes dicen que el turismo es el segundo problema grave después del desempleo. O Venecia, ciudad de 50 mil habitantes que recibe de 23 a 25 millones de seres ansiosos de tomarse una “selfie” en todos sus rincones. No muy lejos está Amsterdam, donde ya no le apuestan al marketing turístico de la ciudad que recibe a 17 millones de visitantes al año. ¡Ni uno más! Expresan, sobrios pero determinantes. Islandia, un lugar poblado por 340 mil oriundos, se suma a la ola de quejas, porque anualmente llegan 2.3 millones de viajantes, eso significa que arribaron casi seis veces más personas que el número de su población, una masa de ilusionados –sobre todo- por observar sus aureolas boreales o los escenarios naturales donde se filmaron algunas secuencias de la serie “Juego de Tronos”. En México aún estamos en la etapa de promoción de nuestros destinos, habrá que planear con cuidado para que no diagnostiquen muerte de éxito. Columna anterior: Es el gobernador, estúpido

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