La jugada es de tripié

OPINIÓN

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Es imperioso no seguir pagando la incompetencia, corrupción, omisión y abandono de la responsabilidad de gobernar. Urge que el PRI no siga gobernando el país, y las condiciones están dadas. Uno, hay certeza y evidencias suficientes para la sociedad del daño que el PRI le está haciendo al país, a las familias, empresas, al campo, a la educación. En prácticamente todos los sectores sociales, económicos y políticos hay damnificados y pérdidas causadas por este régimen de ineptitud. Hay hartazgo y un rechazo que supera niveles históricos, logrando el más alto porcentaje de reprobación para un Presidente de la República. Dos, la decadencia electoral del PRI, expresada en la inédita y estrepitosa pérdida de millones de votos en las elecciones. Mientras las fuerzas de oposición partidistas y no partidistas se encuentran más maduras, consolidadas y vinculadas por la necesidad de hacer a un lado al PRI de la conducción del país. En estas condiciones, la vía de un Frente Amplio se da como posibilidad, y si bien existen diferencias significativas entre las fuerzas que podrían integrarlo, hay también enormes coincidencias que hacen muy viable un programa de gobierno de coalición. Esta unión social y partidistamente en oposición al PRI, puede ser una mejor opción para el país, pero todas estas invaluables concomitancias no garantizarían vencer a ese PRI y a todas las fuerzas retrógradas que están buscando hacerse de la Presidencia de la República, mientras no se reconozca a una figura política que represente a todos y genere la fuerza e inclinaciones electorales suficientes para obtener el voto ciudadano en la elección del 2018. Una alianza por sí sola no será garantía de que la ciudadanía entregará su voto y dirigirá al país en una ruta de progreso diferente a la priista, no es una suma directa de los votos de uno más los votos del otro,  ni tampoco lo será aunque haya un bien cimentado programa de coalición; es indispensable una abanderada o abanderado que cuente con la simpatía de la ciudadanía. Son forzosas tres cosas: el Frente, el Programa de Coalición y un Abanderado o Abanderada fuerte. No puede cojear ninguna pata de este tripié. No puede llegarse a la elección con un frente sólido y con un abanderado débil o no competitivo. La gente ha expresado por qué tipo de candidato va a votar, los y las aspirantes ya tienen claro su nivel de conocimiento y preferencia entre la ciudadanía, por lo que en caso de concretarse en Frente Amplio Democrático, este tendría grandes posibilidades de triunfar, si es abanderado por la persona adecuada. La situación del país no está para ensayos o para buscar un personaje que simplemente agrade a las fuerzas políticas aliancistas. Hay camino andado, y debe encabezarlo quien esté en la más alta preferencia de la sociedad, ese es el camino.   Diacrítico: Como planteamiento el Frente Amplio es una buena posibilidad, pero honestamente, aunque me gusta la idea, creo que los partidos políticos no están preparados para hacer un acuerdo de ese tamaño, y no solo los partidos políticos y su militancia, más bien, sus dirigentes y sus intereses personales que van más allá de la posibilidad de hacer realidad algo que sin duda le vendría bien a México, ¡lo veremos!   Columna anterior:Escuchar a México