El escándalo de Heineken y el tequila

OPINIÓN

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Hace casi ocho años el Consejo Regulador del Tequila —órgano que regula la denominación de origen de ese destilado— signó un acuerdo de colaboración con Madrid Salud (Laboratorio de Salud Pública), a fin de llevar a cabo las pruebas de evaluación en toda Europa para determinar si, eventualmente, todo lo que dice ser tequila que se vende allá, efectivamente lo es. Esto le permitiría al CRT tener confianza de que con regularidad se evalúe científicamente lo que dice ser tequila, para sancionar a quien ostente esa etiqueta en su producto sin tenerlo. Los países europeos son expertos en el tema de ‘denominación de origen’. Es una especie de protección avalada para que se sigan estándares y no se engañe al consumidor. En Europa se dice que las leyes de denominación sirven para “promover la elaboración de productos alimentarios de gran calidad y valor añadido que pueden suponer una importante contribución al desarrollo rural y a la diversificación agrícola. Con esta legislación también se protege al consumidor al garantizar la adquisición de un producto de una cierta calidad y evitar que productores sin escrúpulos vendan productos de imitación de peor calidad con el mismo nombre”. El viernes, el Financial Times publicó una información que debió encender todos los focos rojos: Heineken —la empresa holandesa propietaria de las marcas Indio, Sol y Tecate— está vendiendo una cerveza aparentemente saborizada con tequila en Europa. No obstante, el Laboratorio de Salud Pública de Madrid determinó que no hay una sola gota de tequila en el producto. El CRT se enojó, y amenazó a Heineken con emprender acciones legales si no quita la palabra “tequila” de la etiqueta. A su vez, la firma holandesa dijo que su cerveza sí contiene tequila original. Este escandaloso episodio abre una enorme discusión: ¿qué tanto las corporaciones globales pueden sobreponerse a México y aplastarle sus denominaciones de origen? Recuérdese que tenemos varias, como el Mango Ataulfo de Chiapas, el Café de Veracruz, la Talavera, o el Chile habanero de Yucatán. Es altamente probable que corporaciones europeas como Heineken ni siquiera intenten violentar las que existen en el Viejo Continente. No veo que esas firmas simulen productos que digan ‘Queso Roquefort’ o ‘Camembert’ sin que verdaderamente sean eso. El pleito está en Europa, entre Madrid y Ámsterdam. La credibilidad del laboratorio madrileño o la de la empresa holandesa está en entredicho. Alguien saldrá embarrado. Menos el tequila, que está jugando con las reglas del juego del mundo desarrollado. Las denominaciones de origen son un instrumento muy singular. En California ya se diseña la de la marihuana, y se habla de la posible ‘Denominación Mendocino’ para la mota producida en el ‘Triángulo de la Esmeralda’. De muy alta calidad, apuntan. motacarlos100@gmail.com Columna anterior: La vaquilla marina no es lo que importa