Recordando a José Sulaimán

OPINIÓN

·
Por: Mauricio Sulaimán/Presidente del CMB Sus convicciones visionarias lo llevaron a cambiar el rumbo del boxeo. Es para mí, y para todos los miembros del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), un gran honor dar inicio a esta columna semanal que será publicada todos los domingos (hoy en la página 14) en El Heraldo de México, el diario de los campeones. Esta columna dominical servirá para recordar pasajes de la vida de José Sulaimán, mi padre, dentro de este mundo del boxeo, que fue su pasión y al cual entregó los mejores años de su vida hasta su último suspiro. José Sulaimán fue un hombre honorable, con principios y valores que iban muy por encima de cualquier interés personal o comercial, y sus convicciones visionarias lo llevaron a cambiar el rumbo de este deporte, llevándolo de una actividad salvaje a un deporte organizado, humanizado, imponiendo in- contables reglas que sin duda alguna han salvado gran cantidad de vidas y han dignificado el futuro de los boxeadores después de su paso por el ring. La vida de José Sulaimán está llena de vivencias, misterios y grandes anécdo- tas que nos dejó para poder ilustrar esta columna, la cual espero que sirva para recordar a un gran mexicano y también para digni car su pasión por México y por el boxeo. ANÉCDOTA Corría el año 1982, era noviembre, se sentía un frío intenso, cuando a las 5:30 de la mañana mi padre despertó con una llamada telefónica a Víctor Cota, el historiador del CMB, para invitarlo a salir a un “safari fotográfico”. Minutos después se hallaban sobre una góndola, por los canales de la sublime Venecia. Mi padre al frente, disparando casi permanentemente su cámara, y Víctor a medio metro, preparando y pasándole los rollos que en aquella época todavía se utilizaban. El safari terminó dos horas después. Algunas de aquellas fotografías han dado la vuelta al mundo. La fotografía fue otra de las pasiones de José Sulaimán.