Rudas definiciones

OPINIÓN

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En abono a los comentarios de los detractores y enemigos políticos de Andrés Manuel López Obrador, quienes han estado muy activos desde hace diez días, vale la pena recordar la reflexión del consultor político uruguayo Luis Costa Bonino (el del “Charolazo”), quien fue asesor de la campaña electoral del tabasqueño en la elección presidencial pasada.  Dice en su texto  La campaña presidencial de 2012 lo siguiente: “López Obrador es un luchador social, pero no político. Desconfía del poder, le teme, no quiere ser Presidente. Sólo le gustan las multitudes, los abrazos, los aplausos, los discursos. Es muy buen candidato, pero pésimo estratega. Es un conductor de masas, de multitudes. Su objetivo esencial es tratar de demostrar una superioridad moral absoluta en relación con todos los demás políticos de México. Esa pretensión de superioridad moral, para él es más importante que la Presidencia. Cuando el "Charolazo", prefirió quedarse con su pretensión de superioridad moral antes que quedarse con la Presidencia de México. “Creo que le hubiera resultado imposible, por otra parte, acostumbrarse a trabajar con un gabinete a su mando y escuchar siempre las opiniones de sus secretarios. Él no tiene ni quiere asesores, ni colaboradores, ni ministros. Más que líder político es un líder social, y más que líder social, es un líder religioso. Su liderazgo es, esencialmente, un liderazgo místico. De ese misticismo toma sus mayores fuerzas como candidato. Y también sus  límites y debilidades más evidentes. “Quienes ganan o pierden las elecciones son los candidatos. Ni los partidos, ni los asesores, ni las campañas lo hacen. López Obrador contó con una maravillosa campaña que lo llevó a un lugar donde ni él pensaba llegar en la elección de 2012. Tuvo el triunfo asegurado, pero el mismo día que tuvo la victoria electoral en sus manos, renunció a ella. Rompió, terminó, destruyó el equipo que lo había hecho posible. Le regaló la Presidencia de México a su adversario. “López Obrador regaló dos elecciones imposibles de perderLa de 2006 y la de 2012. Tras de sí dejó una inmensa desilusión en millones de sus seguidores, quienes sólo querían el triunfo de la izquierda y una vida mejor para todos los mexicanos. Hoy, transformado Morena en un Partido completamente suyo, es momento de preguntarse si tiene derecho a pedirle nuevamente a sus seguidores esfuerzo, trabajo y esperanza, cuando es evidente que, aún llegando a un milagro de adhesiones en 2018, siempre encontrará la forma de perder la elección y de frustrar nuevamente a la ya sufrida y castigada izquierda mexicana”. Y tan, tan. Para el rating: Más de 9.3 millones de personas vieron el partido de futbol entre México y Estados Unidos rumbo al mundial de Rusia 2018 a través del canal de las estrellas y canales locales Televisa el pasado domingo. Con ello, casi 4 de cada 10 televidentes en el país sintonizaron el encuentro en dichos canales.   Columna anterior: AMLO tiene miedo, mucho miedo