Valeria y todo lo que está mal

Algo está mal cuando escuchamos las explicaciones que dan las autoridades que demuestran otra vez incompetencia

No había pasado ni una semana de las más desagradables elecciones en el Estado de México, cuando la realidad nos topó otra vez de frente con el secuestro, violación y asesinato de la niña Valeria, de apenas 11 años de edad. El crimen ocurrió en Ciudad Nezahualcóyotl, parte de la zona de muerte y violencia en la que se ha convertido el oriente del estado y en la que viven por necesidad muchas de las personas que trabajan en la capital. Algo está mal cuando escuchamos las explicaciones que dan las autoridades a cargo del transporte, justicia y seguridad que demuestran otra vez incompetencia. Porque de hacer su trabajo en la Secretaría de Movilidad mexiquense, la combi en la que Sergio Gutiérrez subió a su hija para intentar resguardarla de la lluvia, ni siquiera tendría que estar circulando, toda vez que no cumplía con la especificaciones para prestar el servicio de transporte público de pasajeros. O José Octavio Razo, el violador y asesino, no podría haber sido contratado como chofer de la ruta 40 apenas cinco días antes, si alguien hubiera verificado sus antecedentes penales. De hacer bien su trabajo, alguien hubiera activado como se debe el protocolo Alba, de atención, reacción y coordinación en caso de extravío de mujeres y niñas. En lugar de eso, un policía le dijo a Jacqueline Ortiz, madre de Valeria, que “le hablara al novio” para ver si la menor no se había escapado. Algo está muy mal cuando vemos que los pretextos son los mismos de siempre y las promesas también: “vamos a actuar”, “no vamos a permitir”, “por instrucciones del señor gobernador” y otras frases huecas que nada significan para los familiares y amigos de las víctimas. Enoja mucho enterarse de crímenes como el que se cometió contra Valeria. Enoja más cuando sabemos de antemano que nadie se irá a su casa como consecuencia de sus omisiones. Porque es un lugar común, pero bastante cierto, que la muerte de Valeria pudo evitarse. El Estado de México registró el año pasado 263 feminicidios, la mayoría en Ecatepec, Ixtapaluca y Ciudad Nezahualcóyotl. Aunque las autoridades presumen una baja en este delito en el primer trimestre de 2017, el Observatorio Nacional del feminicidio en México estima que en los últimos 2 años han sido asesinadas 600 mujeres en Edomex, pero menos de la mitad de los casos han sido catalogados como feminicidios. Hoy nada garantiza que las cosas vayan a cambiar con la llegada de un nuevo gobierno. Pero Alfredo del Mazo no puede darse el lujo de fracasar en donde lo hicieron Peña y Eruviel. Porque de nada servirá un salario rosa si las mujeres no pueden asegurar ni su vida. Contraseña: La muestra completa del conteo rápido para la elección de gobernador en Coahuila es consistente con el cómputo distrital. En el Comité Ejecutivo Nacional del PAN saben que nada pueden hacer por esa vía. Buscarán otras alternativas en la impugnación. Columna anterior: La incomodidad de junio de 2017

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