La caballada ¿revive?

A pesar también de que en septiembre del año pasado Luis Videgaray se vio en la penosa necesidad de renunciar como Secretario de Hacienda, “cayéndose del caballo” en el que se había montado desde antes del arranque del sexenio para conseguir la candidatura a la Presidencia de la República, hoy como canciller quiere seguir moviendo sus fichas. Más aún, pretende sorprender a todos los jugadores, incluyendo a los de su partido, con alguna jugada de fantasía. Aunque muchos no lo crean, incluyendo a los perplejos, Videgaray cree que, si logra una buena renegociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, todavía puede ser el elegido. Y todos los días trabaja para conseguir ese objetivo, ayudado por el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, y  varios industriales, quienes son los encargados de relatar las “victorias pírricas” del canciller –como la que expusimos ayer en este espacio-- en el tema del acuerdo azucarero. Cuando fungió como secretario de Hacienda, Videgaray tenía una buena cantidad de “fichas políticas” que movía a su antojo y hasta se daba el lujo de “blofear”:  José Antonio Meade, entonces sectario de Desarrollo Social, Aurelio Nuño, secretario de Educación Pública; Enrique De la Madrid Cordero –hijo del “Hombre Gris”, como los malosos del PRI calificaron al ex presidente--, y un par de mujeres del gabinete, que a pesar de que eran una “buenas para nada”, presumiera que tenía buen juego. Después de que a Videgaray “le dieron cuello” en la secretaría de Hacienda, algunos de los mencionados pensaron que “podrían irse por la libre”, entre ellos Enrique De la Madrid. Otros, como José Antonio Meade, a quien Luis recomendó para que los sustituyera, y Aurelio Nuño, designado secretario de Educación Pública creyeron que podrían “brilla con luz propia”.  ¡No se equivoquen, yo sigo siendo el único que le habla al oído al líder! Les mandó decir Luis Videgaray a los susodichos, y a otros aspirantes y suspirantes a la grande en el 2018. Según los observadores políticos objetivos e imparciales, el triunfo del PRI en las elecciones del Estado de México alebrestó a “la caballada”, y permitió que Videgaray mantenga vivas algunas de sus fichas (Meade y De la Madrid, principalmente). Y ya encarrerado el ratón, pues… hasta él mismo podría anotarse.  Esa precisamente podría ser la jugada de fantasía que está preparando nuestro canciller. En otros partidos, la “caballada” está tan flaca que ni con “clembuterol político” la podrán engordar para que haga un digno papel en el 2018. Bueno, ni siquiera Andrés Manuel López Obrador está seguro ahora –luego de su fracaso en el Estado de México—de que puede echar al PRI de Los Pinos. Y solito, menos.  En el PAN le abollaron la corona a Ricardo Anaya, y el PRD está RIP.                               Columna anterior: La "Roqueseñal" de Wilbur Ross

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