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El espacio del Frente

OPINIÓN

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El día de ayer arrancaron las precampañas rumbo a la elección presidencial del 2018. En lo que apunta ser una competencia realmente reñida, hasta el momento tenemos tres precandidatos encabezando tres alianzas políticas. Dos cosas llaman la atención. Por una parte el registro de un solo precandidato por cada alianza, siendo que el objetivo del plazo que corre del 14 de diciembre al 18 de febrero debería ser la definición de candidatos. Legalmente, el uso de espacios en medios estaría así asignado a dos o más aspirantes, pero en el surrealismo mexicano, los partidos optaron por registrar un solo contendiente y darle la vuelta a la disposición legal. De ahí los spots de Morena que, parafraseando su conocido eslogan, ahora dicen “estaríamos mejor con… ya sabes quién”. El segundo dato a destacar es el registro de la alianza “Por México al frente”, integrada por PAN, PRD y MC. Contra todos los pronósticos, las dirigencias partidistas acabaron venciendo las resistencias internas y los ataques externos. El frente ciudadano se transformó en coalición electoral y, una vez consolidado el acuerdo, Ricardo Anaya y Alejandra Barrales renunciaron a sus cargos para registrarse como precandidatos a la presidencia y el gobierno de la Cdmx. El hecho llama la atención, porque su entrada en escena modifica la ecuación de arranque prevista por el PRI y Morena. Las últimas encuestas levantadas en domicilio (no telefónicas, ni de redes sociales) colocan al Frente en segundo lugar y una contienda dividida a tercios. Y en este nuevo escenario, resulta interesante analizar el espacio que esta unión “derecha-izaquierda” busca llenar. Para empezar, aquí hemos dicho que las alianzas PAN-PRD han sido muy exitosas en elecciones locales. Al margen de los resultados de gobierno (que han sido más bien regulares), la unión de estas fuerzas ha derrotado al PRI en 16 entidades y en varias de ellas ha significado el arribo de la alternancia por primera vez (Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Quintana Roo, Veracruz, por citar ejemplos). A nivel federal, el tema se pone interesante porque rompe la dicotomía PRI-AMLO. Como dice uno de los arquitectos del Frente, Agustín Basave, quienes “repudian al priismo y temen al lopezobradorismo… no tienen otro lugar a dónde ir.” Ciertamente, si el tricolor es hoy el partido más rechazado y López Obrador el candidato más conocido pero también el de mayores negativos, el espacio intermedio se vuelve naturalmente atractivo. En términos de agenda, mucho se ha dicho sobre las divergencias en temas sociales, que sí existen. Sin embargo, para la población los principales problemas del país siguen siendo corrupción, seguridad y economía, en ese orden, lo cual permite enfocar un programa de gobierno hacia dichas prioridades. Añada finalmente la fuerza territorial que constituyen los gobernadores aliancistas y que no tienen actualmente ni el PRI ni Morena. Tomen sus asientos, arranca la contienda. Columna anterior: Algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul