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El acuerdo Venezuela

OPINIÓN

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La geopolítica ha sido determinante en la historia de México. Pero a pesar de ello, con frecuencia se ignora el peso de Estados Unidos en la vida nacional. ¿Cómo influirá el gobierno de Donald Trump en la elección presidencial? 

Se ha escrito sobre la relación del presidente Peña y de su mano fuerte, Luis Videgaray, con el presidente Trump y su yerno Jared Kushner, uno de sus más cercanos asesores.

Esa relación se hizo más cercana tras la visita del candidato republicano Donald Trump a México, a Los Pinos, hace un año, propuesta por el entonces secretario de Hacienda Luis Videgaray. 

Más allá de esas especulaciones, ¿en qué situaciones específicas han caminado de la mano y trabajado juntos los gobiernos de Peña y Trump?

No sé si fue la primera vez, pero en mayo pasado, en los días previos a la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Cancún, Donald Trump le pidió al presidente Peña un favor: liderar una abierta ofensiva contra el gobierno de Nicolás Maduro, en Venezuela.

Todos recordarán estas palabras del canciller Luis Videgaray, el 31 de mayo de 2017, en una entrevista con Andrés Oppenheimer en el foro Americas Conference Series:

“Creo que, hoy por hoy, Venezuela no es una democracia y estamos viendo rasgos francamente autoritarios. Por ejemplo, algo que ha señalado la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), es el uso recurrente de tribunales militares para enjuiciar civiles, esto es el rasgo de un gobierno autoritario y es algo que a todos nos debe de preocupar y a todos nos puede involucrar”.

Videgaray criticó el calendario electoral venezolano, los tribunales militares, el encarcelamiento de los políticos presos y la Asamblea Constituyente. 

Dijo que México actuaría a través de la OEA y otros canales diplomáticos para incidir en una solución pacífica en Venezuela.

La ofensiva contra Venezuela continuó en la Asamblea de la OEA en Cancún, donde Videgaray denunció la falta de garantías para ejercer el derecho a manifestarse, las detenciones arbitrarias y los venezolanos juzgados en tribunales militares.

No es la primera vez ni será desde luego la última que un presidente mexicano acepta cumplir un encargo de Estados Unidos –un cabildeo, un golpe, una negociación– para atacar a otro, aunque ello conlleve un riesgo. El acuerdo de la campaña contra Venezuela, por ejemplo, parece no haber salido conforme a lo planeado por Trump.

¿El presidente Peña le cobrará el favor al presidente de los Estados Unidos? ¿Lo hará en la campaña? ¿De qué forma?

El presidente Peña tiene ese favorcito –un beso del diablo– guardado en el bolsillo. Me pregunto si lo empleará. Con Trump ese tipo de acuerdos resultan demasiado riesgosos.

Si tienen esa mina guardada, al presidente Peña y a su equipo les convendría tener activada la alarma en modo permanente, por si acaso un tuitazo de Trump irrumpe en la elección mexicana, y no es precisamente para ayudarles.