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Los gobernadores que besan a dios y al diablo

OPINIÓN

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Rafael Moreno Valle se escondió este domingo. Fue el gran ausente en la presentación de Ricardo Anaya como candidato presidencial. –Ya le dijimos que Puebla es para él y que no se le va a tocar (el terreno está preparado para que Martha Alonso, su esposa, sea la candidata al gobierno). También le dijimos que tiene asegurado un lugar en el Senado, pero pide mucho más. Llama la atención que quien hizo la declaración en corto al termino del acto, haya sido un gobernador que hasta hace poco era férreo opositor de Anaya, pero que ahora participa en encuentros entre la cúpula panista y sus pares de todos los estados gobernados por el PAN. Moreno Valle está vendiendo lo más caro posible su derrota. Sabemos que tampoco piensa prestarse a la simulación de elección interna en el PAN para sacar al candidato más competitivo. Su fracaso se consumó el viernes con el registro de Por México al Frente. Invirtió mucho dinero y tiempo y querrá conformar su propio grupo para ser una fuerza autónoma al anayismo. Como parte de su estrategia instruyó a Tony Gali, gobernador de Puebla, no pararse en el evento de destape del ex dirigente nacional del PAN. Pero fue el único mandatario de ese partido al que no se le vio, pues hasta los del grupo de gobernadores señalados como cercanos al opositor José Antonio Meade estuvieron en primera línea. –Anaya es alguien que no sólo tiene capacidad sino visión. Yo ya manifesté mi respaldo a su candidatura. Es la mejor opción para sacar adelante no sólo una candidatura sino nuestro país y eso es lo que hace la diferencia– lo llenó de elogios Francisco Cabeza de Vaca, de Tamaulipas. –Le acabo de levantar la mano a Anaya. Hoy tenemos que cerrar filas, tenemos que ser institucionales, somos gobernadores de Acción Nacional y debemos respetar el acuerdo del Frente, trabajarlo y fortalecerlo– pidió Francisco Domínguez, de Querétaro y uno de los que públicamente reprobó a Anaya de querer hacerse de la candidatura a como diera lugar. Se escucha mucha demagogia en torno a las candidaturas de Anaya y Meade. Al final, sin embargo, uno de estos dos aspirantes a Los Pinos terminará siendo traicionado por este grupo de gobernadores que por ahora besa a Dios y al Diablo. La fuerza de Meade, se sabe y hasta se ha manejado públicamente, son los gobernadores del PAN, cuya operación sería para el candidato del PRI. Además de Domínguez y Cabeza de Vaca están José Rosas Aispuro (Durango), Martín Orozco (Aguascalientes), Carlos Joaquín (Quintana Roo), Carlos Mendoza (BCS) y Tony Gali (Puebla). Salvo Gali que aún no se alinea públicamente (por ahora), los otros seis ya garantizaron su epitafio político..., apoyen al que apoyen. Moreno Valle sólo asomó la cabeza ayer con un tuiter para recordar este día 10 la celebración por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Las reacciones en redes poco le creyeron. Columna anterior: Los saldos del Frente