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Hospitales privados: la caja negra

OPINIÓN

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Hablé recientemente con uno de los personajes que más saben del sistema de salud mexicano. Alguien que domina el funcionamiento, desde arriba, de los hospitales privados. Tras una pregunta inocente sobre los atributos de un seguro médico, se sinceró. Confesó situaciones escalofriantes de todo el sistema que se resumen en una idea: la peor inversión que puede hacer una persona de clase media es adquirir un seguro de gastos médicos mayores, porque siempre perderá. Invariablemente gana el hospital. Si el cajón de esta persona se abriera, y si existiera un regulador eficiente que vigile el sistema de salud privado, sería cosa de meses para que viéramos su colapso. La razón es sencilla: buena parte del ingreso de muchos hospitales privados proviene de metas de negocio establecidas bajo parámetros financieros, no de los auténticos padecimientos de la gente. Los hospitales privados —según este personaje— obligan a los médicos a cumplir con horas de quirófano, pruebas clínicas y análisis en independencia del padecimiento real. ¿Por qué los médicos no han denunciado esto? Porque están atrapados y porque también ganan algo… de cada cirugía, de cada examen. Al cumplir la meta mantienen la permanencia en el lugar, y sus ingresos se engrosan. El resultado es un sistema de complicidades múltiples donde ya no es posible disociar responsabilidades. Pero todos lo saben. Como los traumatólogos ortopedistas, cuyos representantes ya andan confesando que el 74 por ciento de las cirugías de rodilla prescritas son innecesarias. Y al alimón de los hospitales privados trabajarían las aseguradoras, atrapadas también, y con la consigna de crear aparatos con los que, si bien no ganan, tampoco pierdan. Las aseguradoras han montado sistemas humanos y tecnológicos para verificar, rechazar, minimizar y reducir al mínimo todo pago por siniestro. En economía la teoría nos dice que cuando el oferente de un servicio tiene conocimientos que el demandante ignora, surge el problema de ‘información asimétrica’ que puede originar un ‘daño moral’. Este pareciera ser el caso de varios hospitales privados en México. Un caso digno de documentar, al menos, para que quienes solemos comprar seguros de gastos médicos mayores y acudir a hospitales privados sepamos en dónde estamos parados. TABARÉ sobre HOSPITALES El presidente de Uruguay hablará en México, en visita oficial, del tema salud y hospitales. La semana próxima. Trae campaña. Con énfasis suele referir que la industria tabacalera “mata a sus propios clientes”; y que la obesidad es una epidemia “empujada por aquellas empresas de bebidas y alimentos ultra procesados”. ¿En qué recinto solemne de México soltará estas ideas? YA SE FROTAN MANOS Las empresas que proveen equipo hospitalario. Ya viene el Congreso del Hospital del Futuro. ¡A vender!   Columna anterior:Bancos: la consolidación inició