Haz tu denuncia aquí

Día de Muertos en el campamento

OPINIÓN

·
En el multifamiliar de Tlalpan hay varios campamentos, sus edificios siguen inhabitables, así que muchas familias se dividen para mantener guardias y estar informados de cualquier decisión; los que no tienen otro lugar a dónde ir, llevan 45 noches durmiendo en casas de campaña. Los niños salen de todos los rincones disfrazados o sólo maquillados, son de plática fácil, algunos de ellos cuentan cómo pasan las noches en casas de abuelas o tías, pero otros han estado todo el tiempo en el campamento y entre los edificios abandonados señalan cuál era su casa. En medio de las carpas hay mesas y bancas de madera que las familias hicieron con las tarimas que sirven para hacer colados, éstas tienen todo tipo de uso para comer, hacer tareas, tener juntas, o solo platicar; pero el Día de Muertos es el centro donde maquillan a Catrinas, mariposas, muertos, calaveras, brujas. Son dos chicas que forman parte de un colectivo al que llaman Jornada de Acompañamiento e Integración las que hacen esta labor. Son jóvenes veinteañeros y comentan que han pasado días aquí para apoyar sobre todo a los niños con maestros, terapeutas y los fines de semana con jornadas lúdicas; sólo están con la gente del multifamiliar de Tlalpan porque su colectivo no es tan grande, pero esperan crecer. En esta ocasión vinieron de maquillistas y la fila que deben atender de repente se hace chica y luego vuelve a crecer. Entre los andadores aparece gente con bolsas llenas de dulces para repartirlas a los niños, luego otros llegan con pan de muerto, unas mujeres con dulce de calabaza, chocolate y más tarde llega un señor con voz fuerte lanza el llamado “ya esta le cena, vénganse”. Resulta que en camionetas traían tamales, hoy dogs, más pan de muerto y café. La ayuda de la gente no ha parado, a pesar de que los días siguen pasando. “Para nosotros el apoyo ha sido del pueblo”, comenta Vanesa que vive en una casa de campaña con sus tres hijas después del temblor, solo la dejaron como a los demás entrar por papeles y ropa; no puede sacar muebles por el riesgo del movimiento y no tiene otro lugar a dónde irse. El fin de semana pasado fue cumpleaños de su hija mayor, cumplió 13 años, por redes sociales se supo y llegaron 3 pasteles, 4 piñatas, regalos, hasta payasos le mandaron de Guadalajara, la niña con su carita pintada de blanco, con enormes ojeras y labios negros sonríe y dice que su fiesta “estuvo bien bonita”. Vanesa relata que ellos hicieron sus donaciones para Morelos, como no pueden cocinar por las condiciones en que se encuentran, armaron unas despensas y ropa que han recibido para enviarla a una comunidad. “Allá también la están pasando mal”. A la gente del multifamiliar de Tlalpan les molesta que las autoridades no han concluido los dictámenes para tener la certeza de qué va a pasar con las 500 familias que ahí tenían su casa.   Columna anterior: Mancera evita multitudes