Haz tu denuncia aquí

La misión casi imposible de Meade

OPINIÓN

·
El descredito que se ha ganado la clase política ha hecho que la partidocracia tenga que disfrazarse para seguir en el poder. En realidad, han perfeccionado la simulación y ahora buscarán mostrarse ciudadanos, demócratas e intachables, con tal de ganar votos. AMLO, por ejemplo, ya no se destapó a sí mismo como candidato, sino que anunció una encuesta para elegir al aspirante presidencial de Morena. Simulación. Él será. PAN-PRD-MC, escondieron bajo el tapete el desprestigio partidista e intentan construir un Frente ciudadano. De nuevo, simulación. De ciudadano, el Frente solo tiene el nombre. Y el PRI, sin moverse un milímetro de su liturgia con olor a podrido, destapó a un ciudadano sin partido como su virtual candidato. Otro truco. José Antonio Meade es parte de la clase política. Parece que todo cambió, pero nada cambió. La simulación, pues, habita en el ADN de la partidocracia. Eso no es novedad. Lo que sí sería novedoso es que alguien rompiera esa inercia. AMLO no lo hará porque él prefiere imponer, no en balde se hizo su propio partido político. Y del Frente no habrá demasiado que esperar: está en agonía, secuestrado por la ambición electoral de Ricardo Anaya ¿Será capaz de hacerlo Meade? El exsecretario, colocado en un pedestal por algunos, tiene frente a sí una misión casi imposible. ¿Cómo entusiasmar a ciudadanos hartos, que ven con desconfianza todo lo que emana del régimen, mientras le alza la mano la rancia CTM, la CNC y la CNOP? Claro que, en una elección, Meade necesita a esas confederaciones que salen del sarcófago cada seis años para negociar posiciones, pero con ellos cooptándolo no llegará muy lejos. Su destape distó mucho de ser el de un ciudadano sin partido. Pareció, más bien, el de un político más del sistema. ¿Qué quiere representar? ¿Cambio o continuidad? ¿Un ciudadano sin escándalos de corrupción y con una trayectoria honesta? ¿O la continuación de un régimen que, desde hace décadas, corre por un carril distinto al de la ciudadanía? Hasta ahora, el Meade destapado luce igual que cualquier priista. ¿Se quedará ahí o veremos un cambio? Con la cerrada contienda que viene, apostar al voto duro sería apostar a perder. Los votos tricolores deberá tenerlos en la bolsa, sí, pero si no va por los apartidistas, por los ciudadanos que no solo no son priistas sino que jamás votarían por el PRI, entonces no tiene nada que hacer en la boleta. ¿Qué México quiere representar? ¿El del dinosaurio que ahí sigue, o el de la modernidad que ese dinosaurio se niega a reconocer? ¿El que quisiera seguir concentrando la toma de decisiones y ve en la sociedad civil organizada un enemigo, o el que la invita a la mesa para escucharla y tomarla en cuenta? ¿A qué elector le gustaría hablarle? ¿A los que les pide “háganme suyo”, o a los que convence con propuestas e ideas? -Off the récord Por lo menos dos secretarios, que se veían como posibles, están que no los calienta ni el sol. En público felicitaron al ungido, pero en corto se quejaron amargamente con sus equipos. Los aplausos hacia afuera no implican que no haya heridas por cerrar… El dueño de la franquicia, Dante Delgado, trató de convencer ayer a Enrique Alfaro, el dueño de los votos de la franquicia, de no romper el Frente. Los dos integrantes de Movimiento Ciudadano se reunieron en CDMX.