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Tapados, destapados y desatados (no se hagan bolas)

OPINIÓN

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Tras el destape de José Antonio Meade, el no priista transexenal y tránsfuga de las ataduras de partidos (seguirá sin registrarse en ninguno), queda una candidatura muy importante por definir para el PRI: su candidato en la Ciudad de México, y curiosamente, ésta la definirá otro mexiquense, así como Peña Nieto, el oriundo de Atlacomulco, definió la nominación presidencial. El ex Gobernador Eruviel Ávila tiene en sus manos los contrapesos para buscar el perfil ideal que logre contener a las dos expresiones de izquierda en la CDMX y, al mismo tiempo, le reste peso a quien se alza como puntero en las preferencias electorales rumbo a la presidencia desde ahora: Andrés Manuel López Obrador. En otras palabras, es otro destape pensado en función de la campaña nacional y en manos de un priista mexiquense. Más disminuido que eso, no podría estar el tricolor en la Ciudad de México. En las filias de Eruviel Ávila aparecen dos nombres: José Narro, el secretario de Salud y ex Rector de la UNAM, y Enrique de la Madrid. Ambos cumplen con la misma cualidad que tiene el propio Eruviel para mediar en los contrapesos de (poco) poder tricolor en la capital del país: no son de ahí, así que, al final de cuentas, quien quede en dicha nominación no cambia la correlación de fuerzas en los grupúsculos priistas locales. Ellos son, pues, los otros tapados. Los destapados son los que están pujando abiertamente por los pocos lugares seguros que tienen en la elección de 2018: dos candidaturas a alcaldías (Magdalena Contreras y Milpa Alta), tres distritos de mayoría al Congreso local (el XX, XXIII y XXXIV) y un puñado de lugares en las listas plurinominales, tanto la local como la federal y la del Senado. Pero todos ellos tendrán que hacer antesala con un foráneo cuya extraterritorialidad lo inmuniza al encanto de los acuerdos en cortito e híper locales.   PAN-NAUCALPAN, EL DESATADO Además de esas historias de tapados y destapados, en estos días asoman la cabeza también los desatados. Ellos, por ahora, son los ex alcaldes panistas en Naucalpan: José Luis DuránEduardo Contreras y Angélica Moya. Los tres, luego de saber que Édgar Olvera no buscará la reelección sino que contenderá por un escaño en el Senado, se dejaron ir con fuerza entre la militancia albiazul del municipio, para tratar buscar, por segunda o tercera ocasión, en el caso de José Luis, el ayuntamiento. Mal antecedente si creen que los muertos (políticos, claro) que han dejado en el camino no les cobrarán la factura. Por ahora, topemos aquí esta historia de tapes y destapes.   CLAVES En la semana, una persona me dijo que el “prostituido uso” que hacemos los medios del concepto feminicidio ha ensanchado, un poco, el problema. Ojalá fuera eso, reviré. Y le ofrezco este reto: dejaré de llevar el recuento de las muertes violentas con rasgos de odio de género una semana… o menos, un mes (dirían en su partido), y veamos si el nefasto promedio decrece o por lo menos se congela. No lo creo. Pero vaya el ejercicio como gesto de conceder la duda metodológica.   Columna anterior: El Inca: revés del cine al chavismo