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Héctor Serrano Azamar: Tapados, candidato único y proceso democrático

OPINIÓN

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Si algo raro no sucede, el próximo 1 de julio, el Presidente de la República será elegido de entre las tres opciones electoralmente más viables, presentadas a través de la figura de coaliciones, por un lado, PRI-Verde y partidos que se sumen, por el otro Morena-PT y una tercera opción conformada por el PAN, PRD y MC, mediante el Frente Ciudadano. La contienda por la Presidencia comenzó hace algún tiempo, pero de manera formal tendrá su arranque el 15 de diciembre, fecha en que la legislación federal prevé el inicio de las precampañas electorales. La finalidad de una precampaña electoral es que los partidos, mediante métodos democráticos, inicien sus procesos internos de selección de candidatos para elegir al perfil más idóneo, es la oportunidad de que la militancia y la ciudadanía participen en la decisión más importante de un partido político o coalición, la designación de su candidato presidencial. ¿Qué razón tendría su existencia si los candidatos ya estuvieran definidos aún antes de comenzar la contienda? La respuesta es, ninguna. Pero no todos los partidos políticos parecen entenderlo de la misma manera, para algunos sólo es la oportunidad de contar con más tiempo para la promoción y legitimación de un candidato previamente elegido. En el PRI, por ejemplo, el juego de los tapados está a su máximo nivel, se barajan nombres, se descartan otros, se placean muchos, pero la decisión sólo la toma uno, el jefe del partido, quien también es el Presidente de la República, y hará sentir el peso de su autoridad en la selección de su candidato; si la decisión no está tomada, pronto tendrá que hacerlo, los demás pa- rece que andan muy despistados. En Morena-PT, el Partido del Trabajo sólo participa como espectador de las decisiones que toma su hermano mayor, no tienen voz ni voto en la designación del candidato presidencial, ahí, Andrés decidió que el único candidato posible sería López Obrador, aun así, como una forma de burlar la ley, decidieron emitir una convocatoria para llevar a cabo el proceso interno, cuya finalidad es aprovechar los tiempos, recursos y medios de las precampañas en la promoción de AMLO. Donde las cosas aún no se definen es en el Frente Ciudadano, muchos apostaban a que el PRD serviría de comparsa para la designación de Ricardo Anaya como candidato presidencial, no contaban con que el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera exigiría la apertura del proceso de selección, mediante un método democrático que incluya la participación de toda la ciudadanía; aquí, la decisión de quién será el candidato presidencial, no la toma un solo hombre. La máxima de la democracia consiste en exigir procesos con reglas ciertas de resultado incierto. Mancera ha elegido bien la postura que ayuda a la democracia.  
*SECRETARIO DE ENLACE CON GOBIERNOS ESTATALES Y POLÍTICAS PÚBLICAS DEL PRD