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Aspiraciones panistas acotadas

OPINIÓN

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Antes de la división de la llamada izquierda en la ciudad, el PAN podría considerarse la segunda fuerza política, la aparición de Morena la lanzó a un tercer lugar; pero papel jugado por los azules ha sido muy importante para garantizarle el equilibrio que necesita el gobierno de Miguel Ángel Mancera y ayudará a definir el proyecto del Frente Ciudadano por México en la capital. Aún está en el aire el alcance que podría tener el Frente en las elecciones, pero los panistas tienen la mira puesta en el proyecto nacional, en la ciudad su influencia está limitada a tres delegaciones: Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Cuajimalpa. En este proceso Mariana Gómez del Campo, prima de Margarita Zavala prefiere guardar un bajo perfil. Para Acción Nacional su bastión más importante es Benito Juárez, siempre han ganado los azules desde el año 2000 que por voto directo se elige a los delegados. En algunos casos por un margen muy reducido como fue en 2012, cuando Jorge Romero estuvo a punto de perder la demarcación frente a Leticia Varela, la diferencia fue tan sólo de 498 votos. Jorge Romero se convirtió desde la delegación en el líder del panismo en la ciudad, actualmente es el coordinador del grupo parlamentario en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), su influencia le permitió dejar el cargo a uno de sus cuadros Christian von Roerich y lo mismo sucederá con el candidato en 2018, Santiago Taboada. El diputado Romero ha sido un buen aliado tanto de Héctor Serrano líder de la corriente perredista Vanguardia Progresista que respalda al Jefe de Gobierno y dentro de la Asamblea hace mancuerna con los perredistas Leonel Luna y Mauricio Toledo. La segunda delegación, ahora llamadas alcaldías, que correspondería al PAN dentro del Frente es Miguel Hidalgo, donde esta muy perfilada la diputada local Margarita Martínez Fisher, presidenta de la Comisión de Desarrollo e Infraestructura Urbana, por cierto también del grupo de Jorge Romero. Ella ha expresado abiertamente su interés por gobernar esa demarcación. Ahí se viviría un proceso interesante porque la actual delegada Xóchitl Gálvez a estas alturas está más cerca de Morena que del PAN; sin embargo los resultados de la elección de 2015 permiten que panistas y perredistas juntos tengan arriba del 60 por ciento de la votación. La tercera y última alcaldía azul sería Cuajimalpa, con otro diputado local, Gonzalo Espina, que preside la Comisión de Seguridad Pública y también es parte del club de Jorge Romero. Es el panista con más tiempo en esa delegación, la cual por cierto gobierna el PRI desde hace dos elecciones. Cuajimalpa se ha convertido en un zona controlada por el diputado del PRI, Adrián Ruvalcaba, que fue electo delegado en 2012 y buscará el cargo como alcalde en 2018. El PAN ahí es la segunda fuerza y si el voto perredista lo sigue, podrá dar la pelea.   Columna anterior: Romo, perdido; Delgado, frágil