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Amas de casa despiden a Carstens

OPINIÓN

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El comité de despedida del Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, ha organizado una serie de eventos con algunos organismos del sector privado, para reconocerle su actuación al frente de esa institución en los últimos seis años. Primero fueron los integrantes del Consejo Coordinador Empresarial quienes se deshicieron en elogios hacia el gobernador. Después tocó a los dueños de los bancos que le expresaron su agradecimiento por haber contribuido a incrementar sus ganancias mediante la especulación en el mercado cambiario, en donde Carstens y sus muchachos se mostraron bastante generosos en los últimos dos años, cuando para” defender al peso como perros” le metieron decenas de miles de millones de dólares. Por su parte, las amas de casa y todos aquellos que resultaron afectados por las medidas que el Banxico de México tomó dizque para superar la crisis, están pensando organizarse para invitarlo al Estadio Azteca y que escuche el grito del “viejerío” – Diego Fernández de Cevallos dixit--, parecido al de las diputadas del PRI, después de que les va a dejar como herencia la más alta inflación de los últimos 10 años, que está generando estragos en la economía familiar. ¡Pero si Carstens es aficionado al beisbol! Exclaman sus “paleros”. Pues sí, pero como la serie mundial ya pasó, no se van a esperar otro año, verdad. Fueron muchos los errores, todos ellos de alto costo financiero, económico, político y social para el país, que cometió el doctor, no sólo como gobernador del Banco de México, sino como titular de las finanzas públicas de este país. Primero confundió la peor crisis financiera internacional de 2008-2009 con un “simple catarrito”, que se convirtió en “pulmonía cuata” y que puso al borde de la muerte a millones de “jodidos”. Como gobernador del Banxico la institución se gastó cerca de 30 mil millones de dólares de dólares de las reservas monetarias con el mecanismo de las subastas, cantidad que benefició a los bancos, las casas de bolsa, los centros cambiarios y a varias empresas, mismas que hoy le rinden homenaje. En reiteradas ocasiones, y antes de que decidiera “saltar del barco”, el gobernador del Banco de México presumía que el país se había alejado gradualmente de la auténtica plaga económica y social que constituye la elevación sostenida y generalizada de los precios. “Paso a paso nos hemos alejado de lo que fue una pesadilla cotidiana para los hogares mexicanos, un enemigo que devoraba el poder adquisitivo de los salarios y que erosionaba sin piedad los ahorros o las pensiones de millones de personas. No sólo hemos dejado atrás los terribles episodios de inflación alta y fuera de control, sino que precisamente en 2015 logramos la tasa de inflación más baja de la historia de México desde 1969…” decía. Este año, la inflación podría terminar muy cerca del 7 por ciento, y la mayoría de los mexicanos está sufriendo los efectos a los que se refería Carstens, Por eso las amas de casa y los jodidos quieren organizarle la despedida que se merece con el grito de “bruuuuto”, que según César Camacho lanzaron sus diputadas.      Columna anterior:¿Y la lana del IEPS a refrescos, Apá?