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Eruviel, el hijo incómodo

OPINIÓN

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Alfredo del Mazo, gobernador del Edomex, hizo una limpia desde los primeros días de su administración de toda la gente que tuviera que ver con Eruviel Ávila, el único político de las orillas de la entidad que hizo la hazaña de meterse hasta el centro de Toluca y ocupar la gubernatura como único político ajeno al grupo Atlacomulco en más de 80 años. Seis años atrás Eruviel había humillado a Del Mazo, al jugar con la posibilidad de volverse candidato de la alianza PAN-PRD, una de las primeras que se cocinaban en el país para desterrar a gobiernos enquistados del PRI en los estados. En junio de 2011, al mes de ser designado candidato, en un acto político en Atlacomulco en el que hubo un chamán que le hizo una limpia con hierbas y copal, Ávila fue declarado hijo adoptivo del grupo para, como ocurre desde la antigüedad en las culturas, asegurar la continuidad de la familia. Sin embargo, como también ocurre en las adopciones, el problema es el referido a la aceptación por toda la familia. Me tocó cubrir toda su campaña al gobierno y era común escuchar a los políticos de Atlacomulco referirse a él despectivamente. Le negaron la posibilidad de convertirse en candidato presidencial y Del Mazo terminó por romper todo lazo avivado por interés, mientras Eruviel sacaba el sexenio, en cuya administración se metieron amigos de Peña Nieto en puestos de primer nivel. A la llegada de Del Mazo al gobierno local, los amigos y compadres de Eruviel fueron sacrificados y alejados de las áreas de toma de decisiones. No sólo eso. Otra acción que le duele profundamente al ex alcalde de Ecatepec y que lo ha contado a gente cerca a él es que en los primeros días como gobernador un juez ordenó cancelar todos los permisos de notarias que Eruviel Ávila concedió a compadres y amigos dos semanas antes de irse. Y con sobrada obviedad sabe que la decisión es orden de su sucesor, quien no le perdona la humillación. Uno de los afectados es Erasto Martínez Rojas, quien ha sido su principal colaborador y amigo desde que era alcalde de Ecatepec, quien luego ocupó dos secretarías en su administración y que sin experiencia Ávila le dio la notaria. En el grupo de Eruviel no saben si el priismo de Peña Nieto le concederá una candidatura al Senado, aún cuando en las últimas semanas, después de ser nombrado delegado especial del PRI en CDMX, se ha dado a la tarea, al llegar a acuerdos con Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, de recorrer los comités delegacionales del partido en colonias bravas de Álvaro Obregón, Cuauhtémoc y Tlalpan, a donde ningún otro líder del partido, salvo el propio Gutiérrez, se había ido a meter por temor a ser aporreados. “El PRI que cuida a la sociedad ha regresado, los priistas sabemos escuchar y vamos a tomar las calles, pero no para bloquearlas sino para mejorarlas”, con ese discurso anda el hijo incómodo de Atlacomulco sorteando obstáculos.