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Seguro entendimos mal al presidente

OPINIÓN

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Seguro que el presidente no quiso decir lo que dijo el lunes pasado en el Alcázar del Castillo de Chapultepec.   “A veces se escuchan más las voces que vienen de la propia sociedad civil, que condenan, que critican, y que hacen bullying sobre el trabajo que hacen las instituciones”, señaló el presidente Enrique Peña Nieto en el foro Sumemos Causas, que organizó Causa en Común.   Seguro que el presidente cometió un desliz y no fue a propósito, no hablaba de la sociedad civil.   Seguro que cuando habló de “las instituciones que todos los días pretendemos desmoronar, descalificar, especialmente a los integrantes de los cuerpos de seguridad”, no se refería a organizaciones y ciudadanos que exigen a las autoridades hacer su trabajo.   Seguro que se refería a los gobernadores que no han profesionalizado los cuerpos de seguridad, ni certificado sus policías.   Seguro hacía alusión a los alcaldes que mal pagan a sus elementos de seguridad y se cruzan de brazos para que la Federación les haga su trabajo.   Seguro estaba enviando un mensaje a los jefes policiacos que encargan a sus elementos labores distintas a las que tienen asignadas.   Seguro lanzaba una crítica a los legisladores que tiene arrumbadas iniciativas para aprobar el mando único o mando mixto.   Seguro fue un llamado de atención a quienes permiten que la mitad de los policías en México gane menos de 10 mil pesos, y que 70% nunca hayan recibido un ascenso.   Seguro era un reclamo a quienes obligan al 41% de los elementos policiacos estatales a comprar sus botas; al 38% a adquirir su uniforme; al 32% a pagar con su sueldo la papelería para informes; al 26% a costear las reparaciones a la patrulla donde realizan su trabajo; al 20% a adquirir los cartuchos para sus armas; al 11 % a comprarse sus chalecos antibalas.   Seguro el presidente hablaba de ellos.   Seguro se refería a los mandos que usan a los policías a su cargo como milusos. Seguro le indignó saber que el 15% de los uniformados reconoce haber sido utilizado para “encargos personales” de sus jefes. Seguro le molestó enterarse que al 9.5% de los policías les encargan recoger basura o destapar coladeras; al 7% hacer encargos para familiares del mando superior; al 5% lo han puesto a hacer trabajos de mantenimiento; al 5 % votar por un candidato en algún proceso electoral.   Seguro era un reclamo airado a los jefes policiacos que permiten que tres de cada 10 policías hayan sido objeto de humillaciones, de bullying.   Seguro era un dardo para aquellos que resultaron desnudados en el Índice de Desarrollo Policial, que elaboró Causa en Común, en donde se encuestó a más de 5 mil policías.   Estoy seguro que el presidente hablaba de ellos, los bullies profesionales. ¿O no?   -Off the récord   Más de 230 escoltas se auto asignó Manuel Mondragón y Kalb para su cuidado y el de su familia. Cientos de elementos con cargo al erario, que ya quisieran decenas de municipios en México… De entre los muertos políticos, el PRD quiere resucitar al exgobernador de Guerrero Ángel Aguirre y ya le ofreció la candidatura a la diputación federal por el distrito 8 de la Costa Chica. ¿El Frente va a llevar al Congreso a quien tuvo que salir por la puerta de atrás, después de la tragedia en Ayotzinapa?  

Columna anterior: El extraño caso de los “independientes”